Cultura

Eugenia Lloris, 23 años en el Amazonas luchando por los indígenas

Eugenia Lloris, 23 años luchando por los derechos indígenas del Amazonas/AVAN

Cada día recorre durante horas las comunidades ribereñas o quilombolas junto a sus compañeros, “como hacía Jesús, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad”

Valencia, martes 02 de julio de 2019

AVAN/informaValencia.com.- Cada día recorre durante horas las comunidades indígenas, ribereñas, o quilombolas junto a sus compañeros, -“como hacía Jesús, de pueblo en pueblo y de ciudad en ciudad”,  con una simple mochila, despojada de enseres, visitando áreas ribereñas del río Acre en la triple frontera de Brasil, Bolivia y Perú. “Estar junto a ellos es la mejor manera de descubrir el valor de sus vidas y de la nuestra”, asegura la misionera Eugenia Lloris. “Cuanto más nos integramos en sus comunidades, cuanto más respetamos su cultura y costumbres, cuanto más defendemos su territorio, más experimentamos la presencia de Dios y sentimos que Dios no nos abandona. Para mi esto es Evangelio”.

La misionera valenciana, religiosa perteneciente a la Fraternidad Misionera Verbum Dei, que lleva más de 23 años en Brasil, forma parte de un equipo itinerante de misioneros en la Amazonía que “sale al encuentro” de los pueblos indígenas “para junto con ellos y en medio de ellos luchar por la defensa del territorio, cultura, y asegurar los derechos humanos”.

En la Amazonía viven 35 millones de personas, incluyendo a casi tres millones de indígenas pertenecientes a 390 pueblos y a otros 137 pueblos aislados y que hablan 240 lenguas de 49 familias lingüísticas.  Entre otros pueblos originarios figura Harakbut, Esse-ejas, Matsiguenkas, Yines, Shipibos, Asháninkas, Yaneshas, Kakintes, Nahuas, Yaminahuas, Kukamas, Kandozi, Quichuas, Huitotos, Shawis, Boras, Awajún y Wampís, entre otros, muchos de los cuales la misionera valenciana ha conocido.

Eugenia pertenece al Verbum Dei y forma parte del “equipo itinerante” que sale al encuentro de los pueblos indígenas en las fronteras con Brasil, Perú y Bolivia/AVAN

El territorio de la Amazonía comprende parte de Brasil, Bolivia, Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Guayana, Suriname y Guayana Francesa en una extensión de 7,8 millones de kilómetros cuadrados, en el corazón de América del Sur.

“Plantamos con ellos la mandioca, hacemos la harina, comemos los mismos alimentos y colgamos la red como ellos para dormir; nos bañamos en los ríos, y llevamos la vida que ellos llevan”. Según Lloris, a simple vista puede parecer que se trata de una labor “no religiosa”, -expresa-, pero “¿acaso la defensa de la vida no es la primera evangelización que estamos llamados a vivir?”


“Los mismos pueblos indígenas, reunidos recientemente en un encuentro de preparación para el Sínodo de la Amazonía, -convocado por el papa Francisco par el próximo mes de octubre- afirmaban que no quieren a la Iglesia Católica para que les evangelice, sino para que juntos defendamos nuestra Casa Común, la Amazonía”

«Debemos reflexionar, modificar nuestras formas y abordajes, y escuchar al pueblo indígena que lleva las marcas de una evangelización que no respetó lo suficiente las culturas originarias y que hoy sufre las consecuencias de falta de identidad”, añade la misionera.

Así, una de las metas de los misioneros que se encuentran en la Amazonía es contribuir al “empoderamiento de los pueblos” – potenciando sus líderes- “pues ellos mismos precisan ser actores y protagonistas de su historia, asumiendo y llevando a término sus proyectos”. El equipo itinerante ofrece también talleres sobre derechos humanos, o sobre legislación “o cualquier otro asunto que sea de su interés y que pueda afectarles, facilitando la comunicación y conexión entre las comunidades e instituciones, u órganos de gobierno”.

No obstante, “existen muchas comunidades católicas que evidentemente solicitan nuestro servicio religioso, y cuando es así, lo atendemos, pero nuestra ayuda va más allá de cualquier confesión religiosa o creencia, nos ponemos igualmente a su lado, respetamos sus expresiones religiosas y aprendemos mucho de ellos y con ellos”, comenta la misionera.


Entre religiosos de otras congregaciones y nacionalidades, el grupo de los españoles cuenta con dos valencianos más, un sacerdote y una laica. Y, a pesar de las “duras condiciones” que sufren, como la falta de comunicación o de atención médica, “no hay nada que me de mayor felicidad: estar donde nadie quiere estar, como nadie quiere estar”

La  esencia del equipo “es salir al encuentro del otro”, estar en los lugares más alejados, y entre los más olvidados, como nos recuerda el Papa Francisco: “estar en las periferias existenciales y geográficas”. Según la religiosa “hay que apostar por recuperar esa itinerancia muchas veces olvidada, sin importarnos el lugar o la condición”, destaca Lloris. «Respondemos a la movilidad de nuestros días, de la vida misma”, y a la de los propios nativos que viven al ritmo de la subida o bajada de las aguas del río, buscando las mejores tierras fértiles para plantar sus cultivos. “Así es que en un mismo día, puedo estar por la mañana en Brasil, por la tarde en Perú y por la noche, por qué no en Bolivia”, asegura.

Proyecto de la UCV

Eugenia Lloris es misionera desde hace 33 años, después de entrar como religiosa a los 17 años en el Verbum Dei, y lleva 23 en Brasil. “Nunca he dudado de mi vocación, tampoco de querer dar mi vida a los demás”, asegura. Y explica que “donde me he sentido más feliz es en esas tierras de misión, donde nadie quiere ir y donde nadie quiere estar” y reconoce que “es apasionante pero tienes que estar muy convencido porque los riesgos que corres son grandes”. Entre ellos, estar en condiciones precarias sin atención sanitaria, o estar expuestos a las condiciones del clima, y a las picadura de insectos.

La misionera valenciana ha facilitado que la Universidad Católica de Valencia (UCV) inicie un proyecto para el próximo año con estudiantes de Educación Social que harán sus prácticas en esta triple frontera. El próximo año, será asumido este proyecto de estudiantes universitarios en la frontera de Brasil, Perú y Bolivia, en el que varios alumnos viajarán a la zona para desarrollar talleres de formación que las comunidades mismas solicitaron.


La UCV ayuda ya desde hace años a los vicariatos apostólicos de Requena y San José en el Amazonas, asumidos por la diócesis de Valencia por voluntad del cardenal arzobispo Antonio Cañizares

 

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