Parchis
SOCIEDAD Valencia

Cáritas Valencia constata que sigue creciendo la tasa de pobreza en Valencia

Rueda de prensa de Cáritas Valencia

La mejoría macroeconómica no se aprecia respecto al inicio de la crisis y las tasas de pobreza siguen siendo más altas que en el resto del Estado

Valencia, jueves 20 de junio de 2019 (Corpus Christi)

Antonio Casañ.- Cáritas Diocesana de Valencia ha presentó ayer en rueda de prensa su Memoria Institucional 2018 donde se vuelve a mostrar, un año más, que, a pesar de que los indicadores macroeconómicos muestran una leve recuperación, esta mejoría no se aprecia respecto al inicio de la crisis y las tasas de pobreza siguen siendo más altas que en el resto del Estado.

En este sentido, en palabras de su director, Ignacio Grande: «Los indicadores macroeconómicos en la Comunitat Valenciana muestran una recuperación económica satisfactoria, pero que no alcanza a toda la población por igual y que no ha regresado a los indicadores anteriores a la crisis de 2008. La fragmentación y polarización de nuestra sociedad, la fragilidad y la precariedad, la vulnerabilidad de determinados colectivos y la soledad de nuestros mayores son realidades que poco a poco se instalan en nuestra sociedad y que por desgracia, se llegan a entender como naturales».

Grande advirtió del “riesgo” que supone que “la pobreza deje de ser una lacra a combatir” y pase “a ser un hecho que se acepta”. “Preocupa que se conviertan en un hecho normalizado”, ha afirmado, al tiempo que ha expuesto que la memoria del pasado año constata también que la sociedad actual “es frágil” y que “muchas familias no podrán superar otra crisis”, que “la desigualdad se enquista“, que “el empleo sigue sin ser garantía para salir de exclusión”.

Ante los medios y junto a Grande se encontraban la secretaria general de esta organización, Fani Raga, y el obispo auxiliar de Valencia, Arturo Ros. Grande ha subrayado la “cronicidad de la pobreza y la exclusión” en determinados grupos de población y ha comentado que “las situaciones de vulnerabilidad y exclusión son cada vez más complejas”.


Las que más demandan el apoyo de Cáritas son parejas jóvenes y mujeres solas con hijos, personas solas y personas migrantes en situación de irregularidad administrativa


Ignacio Grande ha considerado “positivo” que ante eso “parte de la sociedad se rebela y trabaja para dignificar la vida de los más vulnerables” y ha valorado así la labor que en 2018 han desarrollado las 6.398 personas 6.274 voluntarias el 52 por ciento en edad laboral- que han trabajado en Cáritas Diocesana de Valencia.

A lo largo del pasado ejercicio, fueron 45.045 las personas atendidas en el conjunto de la Comunitat Valenciana por Cáritas y 98.610 las beneficiarias de sus servicios a través de sus 686 observatorios parroquiales, sus 9.570 voluntarios y de los 16.894.512 euros invertidos.

En el caso de Cáritas Diocesana de Valencia, fueron 20.196 las personas atendidas en 2018 y 50.130 las personas beneficiarias de su actividad, como han apuntado sus responsables. La entidad invirtió en esta demarcación 4.403.205 euros -52% apoyo a infancia y familia; 21% a colectivos en exclusión severa; 6% a empleo, 11% a sensibilización a la comunidad y 10% otros-, y 2.868.241 euros en ayudas a atención primaria -64% alimentación, 14% alquileres, 10% suministros, 3% farmacia -la organización ha defendido la sanidad universal como “derecho fundamental”-, 3% educación y 6% otros.

Fani Raga ha manifestado que “la curva de descenso” de los últimos años “se desacelera y parece estabilizarse”, por lo que ha afirmado que será necesario “seguir observando” esta tendencia en el tiempo. En este punto, ha insistido en la conveniencia de vigilar “la cronificación de las situaciones de pobreza” de las personas atendidas por Cáritas ya que lleva a dejarlas “atrapadas en realidades de exclusión de las que cada vez es más complicado salir”, especialmente, para “la población más vulnerable”.

Clotilde Veniel, de 107 años, voluntaria de Cáritas – AVAN

La secretaria general de la entidad en Valencia ha precisado respecto al perfil de quienes se benefician de la actividad de la entidad que los colectivos que más demandan su apoyo son “parejas jóvenes mujeres solas con hijos menores, personas solas y personas migrantes en situación de irregularidad administrativa”. En 2018 se ha apreciado un leve incremento de las personas migrantes que han accedido a los servicios de Cáritas a solicitar ayuda (53 por ciento) y también de mujeres (76 por ciento).

Clotilde Veniel, 107 años

Clotilde Veniel, la voluntaria de 107 años de edad de la Cáritas parroquial de Bicorp, que sigue visitando a enfermos y recogiendo ropa usada para pobres, ha recibido hoy la Orden del Mérito Civil de manos del rey Felipe VI en un acto solemne que ha tenido lugar en el Palacio Real de Madrid con motivo del V Aniversario de la Proclamación del monarca.

La veterana voluntaria, que cumplió 107 años el pasado mes de mayo, viajó ayer a Madrid desde Valencia en el AVE acompañada de su hija Clotilde, de 78 años, y de su nieta Desiré Serrano, que ha asegurado que su abuela, está “muy feliz” por haber sido elegida para ser galardonada por el rey.

“Es una barbaridad la alegría que hay en casa, porque se lo merece mucho, es una mujer extraordinaria que no cesa de alegrar la vida de los demás”, ha añadido la nieta, que asegura que su abuela “lo primero que me dijo, cuando me pidió que le preparase la maleta de ruedas para irnos a Madrid, es que le pusiera maquillaje para que la vean bien guapa”.

El galardón le ha sido concedido por el Gobierno de España a propuesta de la Generalitat Valenciana y de la Asociación de Amas de Casa Tyrius, a la que pertenece Clotilde, que ha recibido el galardón junto a otras cuarenta personas de toda España.

Clotilde Veniel es viuda, tiene dos hijos, cinco nietos y seis bisnietos, y acude a todas las reuniones de la Cáritas parroquial de Bicorp, que ayudó a fundar en 1989, y donde a veces protesta porque no la dejan “hacer más”, según relataba en el el último número del semanario diocesano PARAULA.

Era la mediana de una familia de siete hermanos, seis chicas y un chico. De niña y en su juventud ayudaba en casa pastoreando el ganado. Además, trabajaba en la carnicería de sus padres, acudía a la vendimia en Francia y, durante un tiempo, sirvió en la casa de una familia en Barcelona. Más tarde se casó con un labrador y siguió trabajando en el campo.

print

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario