Opinión

Titulares ‘amarillos’, clicks seguros

Manuel Huerta

04-06-2019 (Actualizado 08-06-2019)

«Las grabaciones que prueban el amaño del Valladolid-Valencia». Por un instante pensé que era un titular de La Secta (perdón, La Sexta). Pero no; desgraciadamente era de mi antaño querido diario El Mundo. Existe ahora mismo una generación de informadores recién salidos de las excesivas facultades de periodismo repartidas por todo el país, a los que los empresarios de los medios para los que trabajan les han comido el coco de forma que generen dinero a costa de lo que sea, incluso de la objetividad de su trabajo, porque las cuentas de resultados de las empresas editoriales van cada vez peor. La venta de ejemplares en kiosko no deja de caer y la publicidad en su mismos portales de internet no acaba de cubrir las costosas estructuras de papel y online. De ahí la constante reiteración en los textos, la repetición de conceptos día tras día con detalles añadidos sin ningún interés y el morbo y el folklore en tantas informaciones, con el fin de justificar simplemente un salario, que no de informar objetivamente.

Ahora priman sobre todo los clicks en las noticias de las páginas web de las empresas de comunicación, la única herramienta para competir en un mercado masificado de la noche a la mañana, en el que solo concurren con regularidad en publicidad, el sector financiero y el de automoción. De ahí que cada vez más, leamos titulares (por ejemplo) como «Conoce la lista de candidatos al Parlamento», «Descubrimos el matador que completa el cartel de san Isidro» «El Madrid se interesa por este jugador belga…» o «Comprueba la lista de transferibles del Atlético». Siempre sin citar a nadie en el titular ni en el subtitular. Para que hagamos click. En realidad  el contenido de la noticia es lo de menos, lo que interesa es que pinches en el enlace.

Ahora, eso sí, cuando un titular puede vender clicks por sí solo, por muy amarillo que sea, no reparan en objeciones. Sigue sin importar el contenido, solo el pinchazo. Y sigue sin importar el daño que puedan hacer, ni el engaño al lector. Esto es lo que está pasando con elmundo.es y la noticia sobre «las grabaciones» de la trama de apuestas dirigida presuntamente por Bravo, Aranda y Borja Fernández en el tema de los amaños de resultados. Ni hay ninguna grabación en la noticia, ni aportan nada nuevo que, una vez levantado el secreto de sumario, pudiéramos conocer todos (si es que el juez lo ha levantado, si no, alguien ha cometido un grave delito). Como mérito, el hecho de haber tenido acceso al pasaje sumarial.

Pero claro, incluir al Valencia y desparramar toda la mierda de la sospecha en una sola línea a grandes caracteres, provoca millones de clicks en todo el mundo. Sí, sí, en todo el mundo. Porque de todos los implicados en el titular y en la posterior propaganda del susodicho diario, lo único que llama la atención, el único que atesora todo el prestigio deportivo y social, es el Valencia CF.

Unos clicks con los que los comerciales de publicidad intentarán engañar a los anunciantes: «tenemos tal número de usuarios únicos». Este argumento, certificado además por las empresas de medición de audiencias, lo utilizarán para conseguir tal o cual campaña publicitaria o para aumentar las que ya estén en marcha. Pero hay que tener un dato muy importante en cuenta: muchos de esos clicks se consiguen de IP’s de cualquier parte del planeta, sobre todo de Suramérica y si el anunciante lo que quiere es vender coches, por ejemplo, la cifra de audiencia no solo no le sirve, si no que además, el coste por click de su inversión es notablemente superior a lo que le están diciendo. Insisto, la veracidad y la objetividad de la información es lo de menos. Pero ni aún así les llega porque los compradores no son tontos, lo que bien mirado, es todavía peor para los lectores, porque seguirán con el amarillismo y la grandilocuencia en lo subjetivo, tantas cuántas veces haga falta por un sólo click más que la competencia.

Y, sumergidos en el menosprecio a nuestro club, insisten: «Es que el Getafe pierde mucho dinero por este resultado». Es decir, que el Real Valladolid hubiera ganado con toda seguridad el partido de no haber mediado la supuesta criminal intervención de los delincuentes Aranda, Bravo y Borja Fernández. Da igual el propio resultado del Getafe-Villarreal (2-2). Da lo mismo que, en las últimas cinco jornadas de la Liga, el Getafe consiguiera 5 puntos por 9 del Valencia, que en la jornada 34 se encontraba a 3 puntos del cuarto puesto que daba la clasificación para Champions y que ocupaba el propio Getafe. Y no tienen reparo de decir y escribir estas cosas, porque prima el regalito de Navidad de tal club, la comilona pagada por tal presidente y la posible filtración anticipada de tal o cual tema.

Es lo que tiene vivir y formarse al lado de la mafia mediática establecida en Madrid. Es muy curioso que para esta pléyade de jovenzuelos con título, culturalmente mal instruídos, –aunque trabajan en empresas de cobertura informativa nacional, con lectores, internautas y oyentes de todo el país–, solo existe Madrid. Y a esta cuestión responden con el tópico falso de «es que es lo que vende». Claro, es lo que vende si no se trata de la Fórmula 1 de Camps, el bolso de Rita Barberá o intentar mezclar al Valencia con la mierda de las apuestas. Entonces sí, el titular más amarillo posible, páginas de paja y basura y connivencia de sus acólitos corresponsales.

Y a esto, sumado el forofismo por su equipo de cuna o de cercanías, convierte a estos licenciados en simples «correveidiles», con los que tan acertadamente los calificó en su día el maestro Jose María García. Este es el periodismo que tenemos en España y así se explican tantas cosas en lo político y en lo social.

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