Opinión

Pensamientos

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Antonio Gil-Terrón Puchades

03/05/2019

Materialmente hablando puede llegar un momento en nuestra vida que no podamos caer más bajo porque físicamente es imposible; y ahí es cuando lo que hasta ahora era malo se convierte en una buena noticia, ya que a partir de ese momento lo único que nos puede suceder es que mejoremos.

Sin embargo no existe suelo, ni fondo que tocar, en la caída moral; el abismo espiritual en estado puro. Una caída vertiginosa, una bajeza tal, que para algunos hasta el propio Infierno no será más que una iluminada estación de tránsito en su carrera hacia la oscuridad.

En este mundo he aprendido que nadie puede ser más bueno que Dios; sin embargo tengo mis reservas a la hora de poder afirmar con convicción que no puede haber nadie más malo que el diablo.

Al fin y al cabo el gran pecado de Lucifer fue la soberbia y la soberbia de por sí es mala, pero no es la maldad; aunque posiblemente sí sea su madre.

Yo me entiendo… y miedo me da.

 

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