Cultura Poesía SOLILOQUIOS DE UN JAMELGO

Primavera

En el diván del Jamelgo / Pedro Hermosilla 

PRIMAVERA

La mañana se derrama en las cortinas;
el día se alarga y las ramas;
agonizan las estufas de oficinas;
se alegran los vuelos de las faldas.

Latidos que saltan, se aceleran.
Sístoles y diástioles que hacen duelos
en los estudios de cine de los pechos.
Se fuga el hogar con sus cadenas.

Se impone la dictadura verde,
y verde y flor de primavera.
Se consumen los inviernos y las lumbres.

Florece mi costumbre de quererte
aunque quererte en mí no quisiera.
Sin verde ni luz que me alumbre.

LA QUIMERA

Siendo la ciudad una galaxia de mal gusto,
y tú siendo una estrella a ras del suelo;
por el vuelo de tu falda van mis mundos
y por el sol de tu mirada mis anhelos.

Las farolas de hacen cruces cuando pasas 
y las sombras de tu sombra zapatean
bulerías de lunares y guadañas
que cercenan trayectorias de deseos.

El Sistema Pendular de tus caderas 
gravita en el ombligo que requiero
en su viaje sideral por las aceras.

Pero tu corazón es un cometa, 
hecho de puro hielo y pura piedra, 
que se aleja de mi órbita de besos.

INFINIDAD

Cuando el silencio acaricia el sentido
visitan la mente respuestas
de preguntas que nunca han sido.

Idioma de los elegidos,
gramática sagrada y silente,
y versos de ola y trinos.

La sombra de la palmera
se calla por no hacer ruido, 
camina despacio
su ensombrecido camino.

Silencio, salitre y agua,
y piedra y arena y pino,
y yo y nadie…y nada.

Pedro Hermosilla Zamora

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