Opinión

A viejos timos, tontos nuevos

Img A G-T.

Antonio Gil-Terrón Puchades

Tras leer mi escrito, algunos de los que dicen que siempre estoy hablando de Dios, se lamentarán de que hoy no lo haya hecho.

LOS COLOCADOS DEL 15-M

¿Recuerdan ustedes aquellas masivas concentraciones bajo el lema ¡Democracia real, ya!? ¿Qué ha pasado con los indignados del 15-M que ya no se les oye?

Pues lo que ha pasado es que aquellos que en su momento montaron, manipularon y dirigieron el 15-M, ya han conseguido su poltrona pensionada, trufada de dietas y prebendas, dentro del sistema que tanto criticaban.

http://www.expansion.com/…/05/15/5738355146163fff548b458f.h…

¿Y en qué consistía, aquella “DEMOCRACIA REAL” con la que pretendían sustituir el sistema democrático existente en España?

Pues según ellos, la “democracia real” era la que nacía y legitimaba mediante el sistema asambleario. Es decir, voto público a mano alzada en asambleas “populares”, bajo la mirada intimidatoria de los matones de turno. Nada nuevo bajo el sol, y ahora explicaré por qué.

LOS SOVIETS

¿Saben ustedes cómo de denomina “asamblea” en ruso? Pues asamblea en ruso es “soviet”. ¿Les suena, verdad? Pues sí. De ahí lo de aquella Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (Asamblearias), y su triste herencia cifrada en casi cien de millones de muertos, solo en Rusia y sus colonias colindantes. A nivel mundial, bastantes más.

EL ARTE DE LA MANIPULACIÓN DE LAS MASAS

En mi época universitaria, a principios de los setenta, aprendí como cinco personas pueden llegar a manipular a mil. El sistema consistía en convocar anónimamente una asamblea y una vez la masa de estudiantes estaba concentrada, situarse estratégicamente cubriendo las cuatro esquinas, más el centro, del local; de esta manera, con solo cinco “compañeros” se podía movilizar a una masa de mil estudiantes.

Uno chillaba desde la esquina derecha trasera: – ¡Huelga! – A lo que era rápidamente respondido por el “compañero” situado, diagonalmente, en la esquina delantera izquierda: – ¡HUELGA!

En seguida se repetía la jugada por los “compañeros” camuflados en la diagonal opuesta: – ¡Huelga! -… – ¡HUELGA! –

Finalmente se unía el situado en el centro de la masa: – ¡HUELGA! – Y ya estaba liada. A los pocos segundos la masa estudiantil se dejaba arrastrar, borreguilmente, por lo que aparentaba ser la opinión mayoritaria, montándose – acto seguido – una esperpéntica competición de haber quién gritaba – “¡Huelga!” – más fuerte y con más ganas.

Este ladino sistema igual servía para manipular estudiantes que obreros, y por supuesto – ¡cómo no! -para manejar las asambleas de barrio.

Habría que remontarse a los acontecimientos habidos en Rusia, a partir del 18 de abril de 1917, para vislumbrar quién inventó este ingenioso y perverso sistema; un sistema que permitió a los bolcheviques, con tan solo doscientos mil miembros y el uso a destajo del terror, apoderarse de un país de más de ciento setenta millones de habitantes, y tenerlos bajo su férrea bota durante más de setenta años.

Porque estas minorías chillonas, una vez “okupan” el poder, no lo sueltan ni aunque los rieguen con salfumán, o sino que se pregunten a los Castro, Maduros, y demás beneficiarios de lujo del sistema asambleario.

¿MEMORIA HISTÓRICA? LO QUE LA HISTORIA NOS REVELA

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