Opinión

“Y pasé por la vida y conocí el infierno…”

A G-T

Antonio Gil-Terrón Puchades

Si ahora vives feliz y tu mente está libre de miedos, ansiedades y desvelos, no hace falta que sigas leyendo. Felicidades.

Ahora bien, si te sientes desgraciado y tu existencia actual se ha convertido en un sinvivir, tan solo tienes que hacer memoria y recordar todos aquellos momentos que -con razón- convirtieron tu vida en un auténtico infierno. Y si nunca has experimentado el infierno en vida, mira a tu alrededor; no necesitarás ir muy lejos, para conocer en carne ajena, lo que es vivir en el averno.

Que nadie mal interprete mis palabras. Tan solo se trata de una reflexión personal. Una reflexión cuya esencia es: Cada vez que algo que me roba el sueño, hago memoria y me digo: “Ánimo y disfruta la vida, que por peores tormentas has pasado y siempre has sobrevivido para contarlo”.

Entre aquellos que hoy lean mi escrito, habrá quien en estos momentos esté pasando por el peor momento de su vida (todos tenemos uno…, o más de uno), por lo que mis palabras de poco le van a servir, al no tener una tormenta peor que recordar que les sirva de consuelo.

A estos últimos tan solo puedo enviarles un fraternal abrazo y darles ánimo, al tiempo que recordarles que la vida siempre se abre paso y, como una ola, te arrastra hasta la orilla cuando medio ahogado ya no puedes respirar. O, dicho con otras palabras, Dios aprieta pero no ahoga.

“Y pase por la vida, y conocí el infierno, en mi largo peregrinar camino del Cielo.”

NOTA: Como al parecer no todos han entendido el sentido de mi escrito, y piensan que los problemas actuales se combaten recordando los buenos tiempos, voy a poner un sencillo ejemplo:

Tienes que ir dentro de unos días al dentista a que te extraiga una muela. Sí tú intentas combatir esa “preocupación” recordando tus vacaciones en el Caribe, no reduces tu problema, ya que sigues teniendo que ir al dentista.

Sin embargo, si rememoras la operación de cinco horas por la que pasaste, junto con el doloroso post operatorio de seis meses que sufriste a continuación, tu “angustia” por ir a extraerte una muela te parecerá un chiste, y tu actual preocupación se esfumará.

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