Opinión

Hablando de un gran hombre, hijo de una gran ciudad, Valencia

Manuel Marçal

Hoy no podemos dejar de hablar de D. Ricardo Vicent i Museros “versus impresor”, con el objetivo de frenar la cruda realidad de abandono de la historia valenciana, y en consecuencia de sus hombres más notables que la han hecho posible, evitando con ello, que la memoria colectiva de un pueblo no pueda perderse en el olvido, algo donde los valencianos seguimos sufriendo una gran sangría.

D. Ricardo Vicent i Museros impresor valenciano y fundador del Museo de la Imprenta y de la Obra Gráfica, ubicado en el Monasterio del Puig, ha sido el único impresor español al que le ha sido otorgado el Premio Gutenberg, en el año 1992 en su novena edición, recibiendo de manos de la prestigiosa Sociedad Internacional Gutenberg Gesellschaft de Maguncia, el premio que dicha Sociedad otorga cada tres años, a personalidades de relevancia por sus trabajos dentro de la investigación a cerca de la historia de la Imprenta, dicho evento se celebró en el Salón de Actos del Museo Gutenberg. Al mismo asistieron el Conseller de Cultura de entonces D. Andreu López y D. Vicente González Lizondo.

Ricardo desde niño tuvo verdadera vocación de impresor, heredada de su familia, que supone la cuarta generación de una familia de impresores, que inició su andadura en torno al año 1860 en Castellón, donde se formó en las técnicas impresoras con sus tíos Francisco y José Segarra. Su padre, D. Ricardo Vicent i Carbonell, fundaría una imprenta en Valencia, en la calle Salamanca 62, el año 1941 («Gráficas Vicent»).

Ricardo J. Vicent heredó el taller y creó posteriormente las empresas: «Vicent García Editores», de donde salieron los más importantes libros facsímiles de Incunables valencianos, «DFC Publicidad», «Asociación de Coleccionistas de Arte», «Publicaciones Gráficas» y «Gravisa».

Asimismo, por los años 50 trabajó en diversas empresas líderes de Artes Gráficas en la República Federal de Alemania y tras sus estudios, volvió a Valencia aportando nuevos métodos de trabajo, publicidad y marketing.

Promovió el hermanamiento entre las Ciudades de Valencia y Maguncia (Alemania) y en el 2003 recibió del Gobierno de Alemania la «Cruz al Mérito Civil», en respuesta a su trabajo por las relaciones culturales entre España y Alemania.

No obstante en todo este ingente trabajo donde se observa su gran esfuerzo, lo tenemos en su curricular, sin embargo, aquello que más tiempo e ilusión le ocupó, fue la recopilación de las maquinarias que supondría la creación del primer Museo de la imprenta, después vendría la remodelación del nuevo Museo, del que vamos a desarrollar algo más y que nos ha permitido disponer a los valencianos el reconocimiento del mismo como primer Museo de la Imprenta de España y segundo de Europa, por detrás de Maguncia (Alemania.

El primer Museo se creó en el año 1987 el 30 de Noviembre, siendo el Presidente D. Joan Lerma el que lo inauguraría en el Monasterio del Puig, el entonces Museo ocupó un espacio de unos 300 metros cuadrados y para ello contó con la colaboración de D. José Huguet y D. Gonzalo Sales, pero será cerca de 30 años más tarde cuando se inicie la redacción y proyección del nuevo Museo de la Imprenta, ampliando su espacio a los 1.400 metros cuadrados actuales.

Para tan importante empresa, se contó con la gran fuerza de Ricardo principalmente, y con la extraordinaria colaboración de D. Domingo Carrillo, representante en Valencia de la empresa Hartman, aquella que desde los inicios del Museo colaboró en la realización de dos prensas idénticas a la de Gutenberg que son del Museo, siendo Valencia el único espacio que dispone de estas reproducciones en toda Europa, los dos participaron junto a técnicos de la empresa Marc Free, gente trabajadora y noble, que logró involucrarse en un proyecto lleno de ilusión, realizando un gran trabajo, que junto al técnico encargado por la Conselleria de Cultura, finalizaron el proyecto en el año 2007, no obstante el Museo sería inaugurado en el 2008, siendo reconocido por todos los colectivos profesionales de la Imprenta.

A Ricardo le gustaba llamarse el “avalentador”, aquel que incita a los demás, seguido por los “ejecutors” que daría como resultado final el Museo que hoy disponemos para conocimiento y disfrute de todos los valencianos, pero sobretodo para reconocimiento de una industria la llamada “Galaxia Gutenberg”, donde Valencia ocupa por su historia un lugar preeminente en el contexto internacional.

Fueron 5 intensos meses de trabajo, un tiempo récord donde algunos aprendimos a querer y valorar lo que fue la imprenta en Valencia, aquello que supuso para la Universalidad un invento que daría a la sociedad algo que nos a hecho evolucionar, la cultura, y que esta ya no iba a ser el privilegio de unos pocos, democratizándose.

Pero el gran interés que todos le debemos de reconocer va algo más lejos por parte de Ricardo, este va dirigido hacia la rivalidad que existe entre Segovia (1472 Sinodial) y Valencia (1474 Obres e Trobes en Llahors a la Verge Maria) por su primigenia implantación de la Imprenta en España. Poca gente sabe, que el estudio realizado hacia el final de su vida, hace que definitivamente tengamos la certeza de que fue en Valencia donde se instaló la primera imprenta de España.

Ricardo fue capaz de demostrar que la imprenta en Valencia se instaló entre los años 1470-71 y lo demuestra desarrollando los estudios técnicos empleados para ello, es decir, siguiendo las pautas de la impresión del primer libro de España con colofón como el “Comprensorium” que salió a la luz el 23 de Febrero de 1475, y manteniendo estas pautas que marcaban aquellos tiempos: las resmas, la luz y las jornadas, etc, también los trabajos intermedios “Obres e Trobes en Llahors a la Verge Maria”. Empleando para ello la Prensa Gutenberg del Museo.

Un trabajo importante, el hecho de realizar “in situ”, es decir con una prensa igual a la de Gutenberg, los más de 200.000 golpes de prensa para la impresión de 500 ejemplares con 334 páginas cada uno, sin contar con el material que no se imprimió correctamente que podemos calcular en un 4-5%, esto supone unos 350 golpes más, lo que nos dan un total de unos 200.000.

Todo ello alcanzaría para su realización un tiempo de unos 3 años aproximadamente, si a esto le sumamos que hubo de montar y formar a los profesionales para instalar la imprenta en el taller de Palmar, el aprendizaje puede calcularse en 1 año más, por tanto, el tiempo que se hizo necesario para iniciar la instalación de la Imprenta valenciana sería de 3 a 4 años.

Indudablemente hablamos de desarrollar el campo de la imprenta en todo su contexto: la difusión, la comercialización, los transportes, el nivel cultural de Valencia, etc. etc.

Ésta, la imprenta valenciana, alcanzó más de 500 años en actividad constante, muy diferente a la de Segovia, donde Joanes Parix de Hidelberg, tan sólo estuvo algo más de dos años.

Un gran trabajo que será la última y tal vez la más importante aportación de D. Ricardo para con la cultura y la historia del pueblo Valenciano.

*M.Marçal es Secretario General de Unió i Germanía

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