Opinión

La necesidad de aprobación

VICENTE TORRES

Esta necesidad de tener la aprobación de los demás la tienen también, o sobre todo, los terroristas, para los cuales las demandas de los nacionalistas actúan como coartadas o excusas para perpetrar sus atentados y para que amplias capas de la población, las más infames, sientan que está justificado lo que hacen.

Pero sin llegar a esos niveles de inmundicia moral, hay un grupo numeroso de personas que sacrifican parte de sus convicciones con el fin de conseguir la aceptación o el aplauso de una mayoría lo más amplia posible. Para estas personas, obviamente, la aceptación está por encima de la moral y del afán de justicia.

Hay otras personas que van un palmo más lejos; no es que renuncian a parte de sus convicciones o de su ideario, es que renuncian por completo a tener convicciones o ideario. Para estas personas es fundamental la aceptación. No pueden vivir sin ella y dada esta necesidad su ideario, en cada momento de su vida, es el de su entorno, el de esas cien, doscientas o trescientas personas con las que tienen más contacto. Su ideario es de la media de esas personas y quizá sean capaces de añadir matices según con quién traten en cada momento. Necesitan esa aprobación porque en el fondo se saben malas personas y de este modo anulan o mitigan este sentimiento. Necesitan, además, señalar enemigos e intentar perjudicarlos.

Todas estas personas que necesitan, más allá de lo que sería normal, la aprobación ajena sufren mucho fuera de su zona de confort. Digamos que es muy difícil que logren sobrevivir si se ven en la tesitura.

Tampoco hay que olvidar a esos otros que necesitan la aprobación ajena de forma imperiosa, pero sin renunciar a ninguno de sus postulados o principios y ahí, en este detalle, chocan con un muro insalvable.

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