Cultura Poesía

En un lugar, bajo otro sol

Antonio Gil-Terrón Puchades

Perdido en el valle de las sombras veo una luz brillar, y me pregunto si será ése el faro que desde el amor me guía, en el final de mis días, camino a un mundo mejor, libre de hipocresía, rencor y celopatía; materialismo y desamor.

Comentarios

-Ramón Hidalgo:

Lo bueno si es breve es dos veces bueno.
El video «¿Qué hay después de la muerte?» de la Dra.Kübler ha sido oportunisimo . Estoy estos días intercambiando brotes de ideas con una lectora tuya sobre temas que surgen al leer tus escritos y ,concretamente,estamos hablando de la muerte y de la reencarnación . Ya te comenté más de una vez mi dificultad para tener clarividencia sobre esta asunto; ella ,tengo la sensación ,de que atisba lo que puede haber tras la muerte y se ajusta a lo que apunta la Dra.Kübler…yo quisiera,aún teniendo dudas ,llegar al convencimiento de que esa otra vida existe. Jesucristo menciona que los que transiten por esta vida amando a Dios y al prójimo se sentarán a la derecha del Padre, pero no fue excesivamente repetitivo en algo que es la esencia de que tras la muerte hay VIDA…me puedes remitir a párrafos del Nuevo Testamento donde Él nos hable de esto?
Abrazo hermano.

-Antonio Gil-Terrón Puchades:

La creencia en la existencia de fantasmas era un hecho corriente, conocido y aceptado en el Israel de tiempos de Jesucristo y – por lo que se desprende del propio texto evangélico- asumido como un hecho cierto, por el propio Jesús y sus Apóstoles:

«Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Entonces, espantados y atemorizados, pensaban que veían un fantasma. Pero él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y vienen a vuestro corazón estos pensamientos? Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un fantasma no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo». Lucas, 24: 36-39.

Jesucristo, podría haber dicho, perfectamente, que los fantasmas no existen, sin embargo no sólo da por hecho que éstos se pueden manifestar ante los vivos, sino que además describe como son: «… porque un fantasma no tiene carne ni huesos…».

O aquellas otras palabras de Jesucristo, recogidas en el Evangelio de San Juan: «El Espíritu es quien da la vida; la carne no sirve para nada». [Juan, 6: 63].

NOTA: Quienes deseen conocer de dónde sale el dogma de “la resurrección de la carne”, recogido en el Credo, no tienen más que leer mi libro “EL VELO RASGADO”, cuya descarga gratuita la tienen en el enlace: http://goo.gl/JATvI

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