Opinión

En el nombre del Padre

Antonio Gil-Terrón Puchades

La imagen que de Dios transmite el Antiguo Testamento en la Biblia, es la del perfecto bipolar, cuando no, la de un enfermo mental con síndrome de personalidad múltiple.

¿Quiere decir ello que Dios es un desequilibrado? Pues no. Lo único que indica es algo que ya sabemos, y es que el A.T. fue escrito por diferentes escribanos, cada uno de su padre y su madre, con sus luces y sombras, pero con algo en común, y es que todos tocaban de oído.

Entonces, ¿por qué Dios ha permitido mentiras sobre su personalidad? Pues muy sencillo, porque Dios creó al hombre dotado del don del libre albedrío; o sea, que este puede hacer y deshacer como le venga en gana, sin limitación alguna. Así, si Dios permite al hombre, en base a ese don concedido, blasfemar libremente, por qué va a impedir que éste mienta, invente y fantasee, sobre la personalidad divina.

La razón siempre es la misma. Si Dios es la personificación de la perfección, lo que no puede hacer es ir contra sus propios actos, ya que de hacerlo se convertiría automáticamente en un ser contradictorio; es decir, imperfecto, por lo que ya no sería Dios.

NOTA: El 99% de la argumentación atea para intentar convencer de que Dios no existe, se construye sobre determinados textos de la Biblia.

Sacar fuera de contexto alguna de las barbaridades que figuran en el Antiguo Testamento, para cándidamente intentar demostrar que Dios no existe, es una necedad, ya que en el mejor de los casos (mejor para ellos) lo único que simplistamente podrían argumentar es que Dios está loco; luego existe. ¿O acaso los locos por el hecho de serlo, no existen?

Lo siento por ellos, pero tendrán que calentarse un poco más la cabeza, para intentar demostrar lo indemostrable, en un esfuerzo tan voluntarioso como baldío.

Soy consciente de que mi escrito de hoy cabreará a más de uno; tanto a creyentes integristas, nostálgicos del humo del Santo Oficio, como a ateos viscerales. Pues ni lo siento, ni voy a pedir perdón por ello.

 

 

 

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