Educacion

Alegre, divertido, vocacional, leal, generoso… Así ven los alumnos a su maestro ideal

Alumnos y profesores llevan más de un año preparando el evento, que durará tres días./ECM

Cosas que hay que mantener y qué cosas conviene cambiar, según un trabajo de los alumnos de Escuelas Católicas de Madrid Valencia, 17 de diciembre de 2018

IV.COM.- Según un trabajo documentado realizado por los alumnos de Escuelas Católicas de Madrid (ECM), y dado a conocer en su último Congreso bajo el lema: «En clave de ti», se concluyen doce oportunidades para que cada centro «sume a su aportación, desde su propia realidad», y se convierta en el colegio soñado.

Motivación por aprender

Sugieren, por ejemplo, hacer menos rutinaria la vida escolar. «En las clases no queremos solo leer, subrayar y copiar», alegan, a la vez que proponen que las secuencias didácticas se vean enriquecidas con una mayor diversidad de actividades, así como que se aumente su motivación para aprender. Los alumnos de ECM quieren también mejorar la comunicación con el profesorado y con sus iguales, «sentirse escuchados con empatía y respeto, para poder así cooperar y avanzar juntos».

En esta línea, definen a su maestro ideal como «alegre, divertido, vocacional, implicado con todos sus alumnos, con pasión por la enseñanza, con una actitud positiva, generoso, leal… Agradecemos a los docentes que se preocupan por ti y se interesan por qué tal te van las cosas», señalan.

Atención a la diversidad

También quieren «conectar con la vida», para lo cual reclaman que sus aprendizajes estén en línea con su día a día y con la realidad que les rodea. «Nos tendrían que enseñar más a ser personas y a cómo se vive la vida fuera», aclaran. Los estudiantes perciben, además, que existe una diferencia notable entre el uso que hace de la tecnología en el ámbito escolar y el que hace en el colegio, donde internet es un elemento omnipresente.

Por último, apuestan por la atención a la diversidad como reto de una escuela para todos, y definen a su colegio ideal como aquel «con una identidad fuerte, con unos buenos orígenes que aporten valores y que se preocupe por enseñar a ser personas, buenas personas», donde las celebraciones religiosas, la propia realidad confesional del centro, las catequesis, los agentes de pastoral… son para el alumnado realidades configuradoras de la singularidad de su centro, y con las que se siente a gusto.

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