El Gobierno desmonta la Lomce y devalúa el esfuerzo en Bachillerato

"Los hijos no pertenecen a los padres". Ministra de Educación, Isabel Celaá/Tw"Los hijos no pertenecen a los padres". Ministra de Educación, Isabel Celaá/Tw

Habrá una tercera oportunidad de otro año en Bachillerato para completar las asignaturas pendientes

29-Noviembre-2018

A.Casañ.- La ministra Isabel Celaá explicó ayer, durante su comparecencia en la Comisión de Educación del Congreso, la  principal novedad de la nueva ley educativa que propone su Gobierno y fue el anuncio de este tercer curso de Bachillerato, que se une a la propuesta de poder obtener el título con una asignatura suspensa.

La ministra explicó que esta alternativa es para los alumnos rezagados, afirmando que «se da una oportunidad de un tercer año para completar las asignaturas. Si un alumno pasa con alguna asignatura suspendida de primero a segundo curso, en segundo va con esas asignaturas suspendidas y puede coger algunas del curso también, si al finalizar segundo le quedan asignaturas suspendidas, puede cursar un tercer año. Todo ello “iría en la línea de disminuir el índice de repetición”, incidió Celaá.

Las medidas anunciadas por Celaá motivaron la reacción en contra de la oposición parlamentaria y una contundente respuesta en el sector. 

El presidente del principal sindicato de los docentes, ANPE, Nicolás Fernández Guisado, aseguró que con la medida del tercer curso de Bachillerato,  “se desmotiva al alumnado y al profesor y, de antemano, se lanza el mensaje de la facilidad para aprobar. Es imponer la cultura de que se rebajan los niveles de exigencia”. A su juicio, el Gobierno “no puede cambiar la realidad a golpe de ley y se está devaluando la cultura del esfuerzo”.

También el presidente de la Concapa (Confederación Católica de Padres de Familia y Padres de Alumnos), Pedro Caballero, señaló al respecto que “lo que tienen que hacer es no devaluar el sistema educativo. Poder pasar de curso con un suspenso, sin conocimiento, es no apostar por el esfuerzo y la calidad” de la enseñanza, se quejó.

Celaá generó de nuevo polémica con otra afirmación: “los alumnos terminarán la ESO con un nivel adecuado de castellano”. Celaá insistió en que el texto del anteproyecto de ley “hace hincapié en la necesidad de que todo el alumnado termine la educación obligatoria con el nivel adecuado, y en la capacidad de expresarse oralmente y por escrito, tanto en castellano como en las lenguas cooficiales”. Y aseguró que la ley tiene que amparar fórmulas “que contribuyan adecuadamente a lograr la competencia suficiente en el uso de ambas lenguas”. Sin embargo no hizo referencia a la cesión de las competencias lingüísticas de las lenguas cooficiales a las comunidades autónomas.

La portavoz de Educación del Partido Popular, Sandra Moneo, afirmó que el sistema educativo “merece una ley que fortalezca las competencias del Estado frente a una realidad de falta de lealtad institucional, que se ha producido por parte de algunas comunidades autónomas”.

A este respecto, en ANPE sostienen que, en la actualidad, los alumnos de las regiones en las que se estudia en la lengua cooficial «no saben igual y no saben redactar igual que los que estudian en castellano», subraya Fernández Guisado. En este sentido, la Concapa denuncia que en los colegios donde se utilizan las lenguas cooficiales, por ejemplo en Cataluña, “se dedican cincuenta minutos al catalán y nada al castellano. La Alta Inspección hace la vista gorda. No va a ser verdad que los alumnos salgan hablando con el mismo nivel las dos lenguas”.

Religión

Con respecto a la asignatura de Religión, Celaá insistió ayer en que el tratamiento que se le da “se atiene estrictamente a los acuerdos firmados con la Santa Sede. “Será de oferta obligatoria para los centros y de opción voluntaria para el profesorado”, dijo la señora Ministra.

Pero en el anteproyecto de ley, en lo que respecta al documento de la reforma, no figura la asignatura de Religión en ningún lugar, a pesar de que la ministra afirmó que se encuentra en las disposiciones finales. Preguntada por esta cuestión dijo que sí aparece, aunque quiso explicar que el borrador “lo estamos articulando constantemente” y que, si no aparece en el listado de asignaturas obligatorias, “lo aclararemos”. Concapa replicó que quieren que la asignatura “aparezca como obligatoria, con peso específico y a la misma altura, como se recoge en los acuerdos con la Santa Sede, y no por debajo de Educación Física”.

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