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El genealogista Alfonso Enseñat descubre la verdadera identidad del marino genovés Cristóbal Colón

El investigador barcelonés presentará el jueves en Madrid su obra “Noble Genovés, Grande de España”

iV.com.- El historiador, científico e investigador Alfonso Enseñat de Villalonga es un estudioso autodidacta, dispuesto a aclarar la importante verdad de los sucesos colombinos, desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia, o por la malicia, y conduciendo al conocimiento de la vida del descubridor que oscureció la antigüedad. Tras más de 20 años de trabajo al respecto, Enseñat ha lanzado la hipótesis de que el auténtico apellido del navegante genovés era Colonne en vez de Colombo, como se creía, y que fue bautizado como Pietro, lo que defenderá el jueves próximo en el Casino de Madrid, durante la presentación de su obra “Cristóbal Colón: Noble Genovés, Grande de España”, que se publicará próximamente. 

Este ingeniero industrial catalán, Alférez de Navío durante el servicio militar, ejerció la ingeniería durante ocho años en la fábrica italiana Productos Pirelli, en Vilanova i la Geltrú (Barcelona), hasta 1962, año en el que ingresó por oposición en el Cuerpo Especial de Ingenieros Industriales del Ministerio de Industria. Estudió como becario en Estados Unidos “Desarrollo Industrial” y en Francia, “Política Industrial”. Pionero en la protección del Medio Ambiente al elaborar la Ley de Protección del Ambiente Atmosférico (1972) y su reglamento de aplicación (1975), Alfonso Enseñat participó en forma destacada en la Conferencia Mundial del Medio Humano, celebrada en Estocolmo en 1972 y, como jefe de la misión española ante la OCDE, en su reunión celebrada en Tokio en 1976.También fue impulsor de la red de estaciones de ITV privadas en todo el territorio nacional, que a finales de 2007 había inspeccionado 140 millones de vehículos.

Hijo de padres mallorquines, se aficionó pronto a la genealogía, muy arraigada en las Islas desde tiempos ancestrales por razón de herencias en los fideicomisos agnaticios.En el espléndido Archivo del Reino de Mallorca, cuya documentación se remonta al año de la conquista por Jaime I (1229), pudo elaborar las genealogías de su familia, arrancando desde dicha fecha. A través de la genealogía le llegó la afición histórica. En 1988, estudiando la historia de una casa familiar construida por los almorávides en el siglo X, descubrió que la casa contigua había pertenecido en 1487 a Bartolomé Colom (Bartholomaeus Columbus), que la vendió y desapareció de la isla. Esto le llevó a investigar si este individuo pudiera ser el futuro Adelantado Mayor de las Indias. Así comenzaron sus investigaciones colombinas.

Descubrió en el Archivo Histórico Nacional que su supuesto hermano, Christhophorus Columbus, no sólo no era pariente suyo, sino que era un modesto zapatero. Investigó en los Archivos Históricos del Reino de Valencia, en los de la Corona de Aragón y Real Academia de la Historia, teniendo que desechar terminantemente el origen español de Colón. En 1995 se trasladó a Génova, donde investigó en el famoso Archivio di Stato di Genova, Biblioteca Cívica Berio y en la Societá Ligure di Storia Patria. Descubrió entonces documentos muy interesantes que no habían sido bien estudiados o bien habían sido mal interpretados por los investigadores genoveses, franceses y norteamericanos, lo que le llevó a concebir una teoría que pudo elevar al rango de tesis al viajar nuevamente a Génova en los años 1999, 2000 y 2001.

Su primer libro titulado “La vida de Cristoforo Colonne: Una biografía documentada”, publicado en enero de 1999 por la Casa-Museo Colón de Valladolid, fue presentado en la Casa de América por los profesores D. Antonio Rumeu de Armas, ex Director de la Real Academia de la Historia, y D. Manuel Ballesteros Gaibrois, catedrático de Historia de America de la Universidad Complutense. En mayo de 2006 vió la luz su segundo libro, de 700 páginas, titulado “El Cristóbal Colón Histórico: De corsario genovés a Almirante Mayor de las Yndias”, publicado por el Ayuntamiento de Valladolid, con ocasión de la conmemoración del Quinto Centenario del fallecimiento de Cristóbal Colón. En febrero de 2009 escribió un tercer libro bajo el titulo de “Cristóbal Colón: Orígenes, formación y primeros viajes (1446-1484)”, publicado por Ediciones Polifemo de Madrid, y que pretende ser una síntesis mejor estructurada y más documentada que los libros anteriores.

Pietro Colonne

Después de estudiar detenidamente todo los pasos dados por Colón en vida, se dio cuenta de que el descubridor de América ni siquiera había sido bautizado como Cristóbal, sino que durante varios años de su vida respondió al nombre de Pietro. Llegó a esta conclusión gracias al estudio minucioso de los testimonios de historiadores como el portugués de las Azores Gaspar Frutuoso o el siciliano Lucio Marineo Seculo, ambos del siglo XVI. En las obras de los dos siempre se refirieron al marino con el nombre de Pietro, o Pedro, y con el apellido Colonne o Colón. A pesar de que tuvieron varias ediciones, nunca se realizó ningún cambio a este respecto. Precisamente, Gaspar Frutuoso menciona que Colón se casó en Lisboa en 1481 con Filippa Moniz de Perestrello, que estaba emparentada con la casa de Braganza. En documentos oficiales que el investigador encontró en las Azores, Cristóbal Colón aparece como Pietro Colonne, ya que en esos casos es obligatorio utilizar el nombre con el que uno ha sido bautizado.

Según explica el investigador, el cambio de nombre de Colón tuvo lugar durante su tiempo de estudiante en su natal Génova. “En el convento dominico de Santa María di Castello, en el que estudiaba tenían hasta los 14 años para decidir si querían formarse como sacerdotes. Recibían antes la tonsura, y era habitual entonces, como lo es ahora, que al mismo tiempo cambiasen de nombre. De este modo, a los 7 años optó por cambiar Pedro por Cristoforo”, asegura el investigador. Gracias a este descubrimiento pudo ir construyendo una nueva genealogía de marino.

Enseñat terminó por descubrir que Cristóbal Colón procedía de una famosa familia de la nobleza escocesa llamada Douglass. En el 773 uno de sus miembros, llamado William, fue enviado por el emperador Carlomagno al continente para participar en las guerras que por entonces se libraban en torno a sus dominios. Más tarde, sus descendientes acabaron asentándose en la Piacenza y adoptaron el apellido Scoto. En torno al 1122, una rama de esta familia fija su residencia en Génova. Es precisamente de este tronco del que procede el padre del descubridor: Domenico. Cuando este se une al albergo genovés Collone, opta por cambiar su nombre y comienza a hacerse llamar Domenico Colonne olim Scotto.

“En Génova es muy difícil seguir la genealogías a causa de los albergos, ya que en el mismo momento en el que una persona comenzaba a formar parte de alguno lo más normal era que se cambiase el apellido. Todo un jaleo”, explica el genealogista sobre los problemas que se encontró durante su investigación. Sea como fuere, en el año 1445 Domenico contrajo matrimonio con la madre del descubridor, Mariana Salvago. Esta, según ha descubierto Enseñat, procedía de una familia noble que se había establecido en Génova procedente de la Lombardía a finales de siglo X. Tan solo un año después de la unión traían al mundo a su primogénito: el joven Pietro Colonne.

Pasado corsario

La idea de que Colón procedía de la familia Colombo es un error que, a juicio de Enseñat, está fundamentado en los primeros años que pasó el descubridor como marino. Comienza a navegar en 1461 y, tan solo un año después, ya se encuentra a las órdenes de un famoso pirata llamado Vincenzo Colombo. Este corsario tenía relación con la familia del futuro almirante, ya que era uno de los protegidos de los Doria de Oneglia, familia a la que pertenecía su tío. De este modo, el joven marinero no tardó en ser conocido por el apellido de su patrón, como era usual en la época y como ocurrió con el resto de los que se encontraban bajo sus órdenes. “Cristóbal no quería, además, que se relacionase su nombre con actividades de piratería. Hubiese hecho daño a la familia”, señala el genealogista.

Precisamente, la actividad corsaria de Colón durante sus primeros años fue la que llevó a Cristóbal Colón, según apunta el investigador, a tratar de borrar su pasado una vez comienza a fantasear con la idea de buscar una ruta alternativa a las Indias: “La razón es que durante su tiempo como corsario se enfrentó a Juan II de Aragón, ya que entre 1467 y 1470 estuvo al servicio de René d’Anjou, conde de Provenza y enemigo acérrimo de este”.

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