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PAGOS A TERCEROS: EL ÚLTIMO FRAUDE TELEFÓNICO

¿Te ha llegado alguna vez una factura de tu compañía telefónica con una cantidad a pagar en concepto de pagos a terceros por unos servicios que tú nunca contrataste, que no has usado jamás o que ni siquiera sabías que existían?

Si la respuesta es que  SÍ, probablemente ya sabrás de qué estamos hablando. Si es que NO, deberías seguir leyendo para evitar que en cualquier momento te la, perdón por la expresión, “claven doblada”.

Empezaremos explicando el contexto en el que se producen estos, llamémoslos por su nombre, FRAUDES consentidos:

El móvil permite desde hace ya muchos años ser utilizado como medio de pago de servicios prestados por terceros. Esta posibilidad, que no ha requerido nunca autorización previa, ha facilitado los engaños cometidos por terceras empresas mientras nuestra compañía miraba para otro lado, cuando no lo fomentaba directamente. A medida que los consumidores conocen estas prácticas y se protegen, los engaños evolucionan y buscan nuevas alternativas. La última es la opción de Pagos a terceros, activados por defecto y sin autorización previa del cliente, un servicio que te puede costar más de un disgusto.

La cosa va como sigue:

El cliente contrata cualquier tipo de servicio (normalmente servicios digitales), y acepta que el cargo se haga en su factura de teléfono. Nada raro, si todo ello se realiza con su conocimiento y consentimiento. Pero, la realidad es muy diferente. Las principales compañías telefónicas (sí, probablemente la tuya también) han incorporado esta modalidad de pago a todos sus clientes, sin ningún tipo de autorización ni información previa. Al utilizar el móvil, estos servicios ya disponen de nuestra compañía y numeración. Es suficiente con que aparezca la publicidad de este servicio, con información más o menos completa, y que con un único “click” se formalice la contratación (aunque son muchos los consumidores que afirman que ni siquiera son conscientes de que haya habido algún tipo de “click”). El primer cargo en la factura es inmediato, pero se repetirán semanalmente. En el mejor de los casos, nuestra compañía, mediante un SMS, nos habrá anunciado la contratación de “algo”, aunque no es extraño que esto no suceda. Si hemos tenido la suerte de ver el mensaje, lo más probable es que no entendamos su contenido al no ser conscientes de haber solicitado nada. ¿El resultado? Una factura engordada en varias decenas de euros mensuales que no finalizará hasta solicitar la baja de un servicio que ni siquiera somos conscientes de haber contratado.

Desde la OCU aconsejan que en caso de que hayan llegado cargos por estos conceptos, se proceda a reclamar ante la compañía por la activación de un servicio de pagos no autorizado y, salvo que se haga uso de ellos, se proceda a la baja de cada uno de los servicios que aparecen como contratados.

Sin embargo, esto no evitará la facturación de los servicios contratados hasta la fecha.

Pasos a seguir para solucionar el problema:

  1. Como ya hemos explicado, lo primero que debemos hacer es ponernos en contacto con nuestra compañía telefónica y desactivar el servicio de pagos a terceros así como darnos de baja de todos los servicios contratados que aparezcan en nuestra factura.
  2. A continuación deberemos denunciar la irregularidad y reclamar la responsabilidad correspondiente a la compañía por permitirlo. En el mejor de los casos (si nos ponemos muy cabezones) puede que la compañía nos devuelva lo facturado o nos ofrezca una rebaja en la factura como acto de buena fe por su parte (JA). En el peor, se desentenderán del asunto, dejándote más cabreado que un mono y más solo que la una ante semejante ROBO.
  3. Si no te convence la solución de tu compañía, deberías intentar ponerte en contacto con las empresas con las que “has contratado los servicios” y, si tienes suerte y te atienden, reclamarles directamente la devolución del importe facturado y plantearles una denuncia.
  4. Finalmente, si la respuesta no es la adecuada, el último paso debería ser presentar una denuncia en la Oficina del Consumidor y cruzar los dedos para que todo se solucione.

Suerte.

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