El viejo profesor

EL MIEDO EN LOS BEBÉS

El miedo en los bebés

A lo largo de su desarrollo, el niño experimenta miedos muy variados y propios de su edad que
van desapareciendo poco a poco. Desde un punto de vista biológico, el miedo es una reacción
adaptativa que nos protege de posibles peligros reales o imaginarios. Es una de las emociones
básicas dirigida a impulsar nuestra propia supervivencia. Por todo ello, no hay duda de que los
miedos son evolutivos y habituales a cierta edad. Lo que va cambiando es el objeto temido a
medida que el niño crece y va madurando.

¿CUÁLES SON LOS MIEDOS PRINCIPALES?

Durante los primeros meses de vida son varios los miedos que tienen los niños:

  • Los ruidos fuertes: frente a cualquier estímulo fuerte, repentino o intenso, el niño puede reaccionar
    lloran.
  • A quedarse solos: sienten miedo cuando nos pierden de vista o dejamos de acariciarlos.
  • Aparecen los primeros terrores nocturnos.
  • Miedo a los animales.

¿POR QUÉ EXTRAÑAN LOS BEBÉS?

Cuando nace el bebé y durante los primeros meses de vida, no sabe diferenciar entre su ‘yo’ y el de la
madre, se creen que son parte de ella. No tiene noción del tiempo ni del espacio y, al salir su madre de su campo visual, siente un profundo miedo al abandono. El bebé no es capaz de entender que mamá solo está al otro lado del tabique y que vuelve en menos de cinco minutos. Simplemente su madre se ha ido y siente miedo.

A partir de los tres meses de edad, el niño empieza a buscar activamente estímulos sociales: le atraen los rostros, las voces … aunque todavía no es capaz de reconocer las caras corno tales y sonríe a todas las personas que se ponen delante de él. Al no diferenciar el rostro de su mamá y de su papá de los demás, el niño se siente a gusto en brazos de personas ‘desconocidas’.

Pero entre los seis y ocho meses se produce un hito importante en el desarrollo del niño: empieza a distinguir entre los seres queridos y los extraños, se trata de una etapa pasajera en el que el niño llora por temor y busca la seguridad de sus padres. Esta fase también es conocida como ‘la crisis de los ocho meses’ o ‘la crisis de los extraños’. Este cambio evolutivo es muy importante porque significa que el niño ya ha empezado a reconocer a su madre como otra persona y ahora solo le sonríe a ella.

 

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Comentarios

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La educación es un ornamento en la prosperidad y un refugio en la adversidad. (Aristóteles)

RÓTULOS CARDONA

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