El Arte de Escribir

CUALIDADES PRIMORDIALES DEL BUEN ESTILO. LA CLARIDAD

CUALIDADES PRIMORDIALES DEL BUEN ESTILO

CLARIDAD. – Significa expresión al alcance de un hombre de cultura media. Claridad, que quiere decir pensamiento diáfano, conceptos bien «digeridos», exposición limpia, es decir, con sintaxis correcta y vocabulario o léxico al alcance de la mayoría: ni preciosista ni excesivamente técnico

. Dicho de otro modo: un estilo es claro cuando el pensamiento de! que escribe penetra sin esfuerzo en la mente del lector. Porque se puede ser profundo y claro, y superficial y oscuro. Una cosa es la hondura de pensamiento y otra cosa muy distinta … el jeroglífico, el ‘crucigrama.

El secreto de la claridad no consiste sólo en que las ideas sean claras. Es preciso que la construcción de la frase responda al orden lógico-psicológico estudiado y que las palabras no sean rebuscadas.

A diferencia de la poesía, donde las palabras son protagonistas del verso, en la prosa, los vocablos han de ser simple vehículo del pensamiento, al servicio del mismo; vocablos que, siendo significativos, no sean excesivamente relevantes; palabras, en suma, transparentes.

¿Cuál es, entonces, la diferencia entre verso y prosa?, se preguntará. He aquí, como respuesta, lo que dice J. P. Sartre.

«El prosista escribe, es verdad, y el poeta también escribe. Pero entre estos dos actos de escribir sólo hay.de común el movimiento de la mano que traza las letras. Por lo demás, sus universos permanecen incomunicables y lo que vale para uno no vale para el otro. La prosa es por esencia, utiiitaria; y yo definiría gustosamente al prosista como un hombre que se sirve de las! palabras.»

«El arte de la prosa -sigue Sartre- se ejerce sobre el discurso, su materia es, naturalmente, significante: es decir, que las palabras no son, ante todo, objetos, sino designaciones de objetos … La prosa es una actitud del espíritu: hay pr-osa cuando … la palabra pasa al través de nuestra mirada como el sol al través del vidrio.»

Volviendo al problema de la claridad y porque en literatura también hay modas, más o menos pasajeras, recordemos unas cuantas frases que pudiéramos considerar como simbólicas del oscurantismo literario, de ese proponerse no ser claros a conciencia:

Se cuenta que, cierto día, el poeta francés Mallarmé -«simbolista»- decía al poeta José María de Heredia- «parnasiano»: Acabo de escribir una obra magnífica; pero no la entiendo bien y vengo a que usted me la explique.

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