El Arte de Escribir

EL ESTILO SUBJETIVO U OBJETIVO

EL ESTILO SUBJETIVO U OBJETIVO.

Cabe también considerar al estilo subjetiva u objetivamente. Desde un punto de vista subjetivo, el estilo, según hemos visto, es el modo característico de hacer -de escribir en nuestro caso-, de una persona. Así se habla del estilo de Cervantes, de Galdós o de Azorín. Objetivamente, el estilo refiérese a la calificación del mismo. Y así se habla del estilo bueno o malo, claro o confuso, denso o flúido, sencillo o enrevesado, etc., etc. (Una persona puede tener su línea propia, su estilo, y, sin emargo, tal persona puede ser un adefesio)

Finalmente, en literatura no puede hablarse de un estilo normativo, inflexible y fijo para siempre y para todas las cosas. Los estilos literarios varían con la época y, además, han de ser flexibles, adaptables al tema.

El estilo clásico se diferencia del romántico. Y un mismo autor ha de procurar que su estilo varíe según sea el asunto: narrativo, descriptivo, humorístico, dramático, etc.

No obstante lo dicho, el buen estilo literario -tal como aquí lo entendemos- ha de reunir una serie de cualidades que en sucesivas entradas estudiaremos. Dichas cualidades son: la claridad, la concisión, la sencillez, la naturalidad, la objetividad y la originalidad.  

«Estilo -dice Dámaso Alonso- es lo peculiar, lo diferencial de un habla. Estilística es, pues, la ciencia del habla, es decir, de la movilización momentánea y creativa de los depósitos idiomáticos. En dos aspectos: del habla corriente (estilística lingüística); del habla literaria (estilística literaria o ciencia de la literatura)».

Y precisa Dámaso Alonso: «La estilística es, hoy por hoy, el único avance hacia la constitución de una verdadera ciencia de la literatura».

 

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Una inversión en conocimiento paga el mejor interés. (Benjamin Franklin)

ES NOTICIA… Irán-España: La selección española sufre para ganar con un gol de rebote de Diego Costa

ES NOTICIA… Irán-España: La selección española sufre para ganar con un gol de rebote de Diego Costa

Un tanto de Diego Costa, de fortuna con la rodilla tras despeje del rival, fue el castigo con el que el destino respondió un planteamiento ultra defensivo de Irán (0-1) que se le atragantó a España, que pone luz a su camino en el Mundial de Rusia 2018 y se jugará el liderato de grupo ante una Marruecos ya eliminada.
Una selección para la que estar en un Mundial ya es un éxito, como Irán, tiene dos opciones antes de encarar el duelo ante una de las señalada favoritas. Alejada de la valentía, optó por el camino más rácano, el de afear el fútbol. Buscó instalar la desesperación a una España que encaró un ejercicio de paciencia y sufrió de lo lindo.

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RÓTULOS CARDONA

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