El viejo profesor

PARA QUE NUESTRO HIJO NO SEA UN ESPECTADOR PASIVO ANTE EL ACOSO

 

PARA QUE NUESTRO HIJO NO SEA UN ESPECTADOR PASIVO ANTE EL ACOSO
1 Educarles para que aprendan a distinguir el bien y el mal. Si desde pequeños les enseñamos a afrontar la vida con pensamiento crítico, a aprender a juzgar -no a ser criticones-, eso les permitirá descubrir qué situaciones de su entorno son justas o injustas. Uno de los problemas del acoso en la actualidad es que hay niños que no tienen una concepción negativa, que han acabado por normalizar esta actitud .2 Educarlos en el compromiso con el bien común. El individualismo propio de la posmodernidad genera una sociedad que entiende el bien como no causar mal, pero no como generar bien o evitar el mal que otros generan. Necesitamos que nuestros hijos recuperen el concepto de comunidad para que aprendan que el bien de todos es tan importante como el suyo propio.

 

3  Educarlos para defender el bien. Un paso más en el pensamiento crítico y el comprorniso consiste en educar a nuestros hijos para que tengan la valentía suficiente para defender el bien, incluso aunque ellos puedan verse perjudicados. Romper con la corriente dominante, con la espiral del silencio que genera el acoso en los espectadores pasivos que prefieren no intervenir es un paso imprescindible para acabar con él.

 

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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RÓTULOS CARDONA

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