El viejo profesor

ANTES DE EMPEZAR A ESTUDIAR

  1. Organización

El método de estudio empieza, naturalmente, por la organización. Y aquí influye de manera decisiva un problema muy habitual en nuestros jóvenes: el fenómeno multitarea. Los estudiantes que hoy se enfrentan a sus exámenes han pasado buena parte de sus vidas inmersos en el mundo digital, con sus ventajas e inconvenientes.

En muchas ocasiones, las características de lo digtal son un arma de doble filo. Es lo que ocurre con la multitarea, positiva porque permite saltar de una herramienta a otra, negativa porque produce una discontinuidad en la atención que puede tener como consecuencia una menor capacidad de concentración. Por eso la organización cobra un papel especialmente relevante: si se acotan los tiempos dedicados a cada tarea, es más sencillo evitar desviar la atención a otra diferente.

Además, la consecuencia no es solo cumplir con los objetivos previstos, sino que se refuerza la autoestima en la medida en la que los jóvenes ven cómo van alcanzando metas, cerrando áreas de trabajo. De lo contrario, tienen la sensación de avanzar poco en muchos frentes y nunca terminar ninguno.

  1. Motivación

Estudiar no es sencillo y rara vez resulta lo más apetecible que un joven puede hacer ese día, de modo que es muy importante que aprendan a buscar motivaciones que les lleven a involucrarse en el esfuerzo que tienen por delante. Tienen que ser ellos, y no los padres, los que las encuentren. Una meta que para nosotros puede resultar deseable, como un trabajo estable y bien remunerado, quizá esté demasiado lejana, o quede desmontada por ejemplos en contra que no la hacen útil.

Los jóvenes son excesivamente cortoplacistas y eso provoca que se agobien con cualquier obstáculo de la senda que les llevará a obtener su título. Que la motivación sea aprender y crecer, y no las calificaciones, será una vía buena para que sepan relativizar y no sucumban a la ansiedad ante pruebas menores como un examen ordinario o una entrega. Tienen que entender su currículo académico como un todo, no como una mera sucesión de obstáculos.

  1. Asistencia a clase

Una falacia histórica en la que caen los estudiantes consiste en pensar que, al llegar a la universidad, ya pueden faltar a clases porque son adultos. En su vida escolar estuvieron sujetos a un control más estricto y ahora son libres de decidir lo que hacen con su tiempo. Lo cierto es que conviene recordarles que será en la vida adulta donde no puedan faltar más que de forma absolutamente justificada. Nadie falta a su puesto de trabajo y, sin embargo, tiene menos trascendencia que un niño pierda una sesión de matemáticas en el colegio porque tienen que revisar su ortodoncia.

La asistencia a clase es la piedra de toque para un buen estudio. No solo porque permite comprender las explicaciones del profesor que aclaran los aspectos más problemáticos de la materia, sino porque los apuntes propios sirven para estudiar mientras que los ajenos solo generan confusión.

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Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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