Educacion

LA BELLEZA DE EDUCAR

La adolescencia y la
belleza de educar

L a adolescencia es una etapa de profundos cambios. El paso de la niñez a la vida adulta siempre trae consigo una crisis necesaria. Para los hijos, los cambios que experimentan a nivel fisiológico, biológico, psíquico, social, etc., y sus respectivos desafíos, tienen el atractivo de introducirles lentamente en el fascinante mundo de los adultos. Para los padres, marca el fin de una época y el reto de educar de modo mucho más consciente la libertad del hijo que se va haciendo mayor.
Crecer duele. Significa morir a una etapa ara nacer a una nueva. Por esa razón, para ambos es una oportunidad preciosa para crecer y madurar. Sin embargo, corresponde a los padres la tarea de educar y afrontar la adolescencia como un tiempo de ejercer la verdadera autoridad (Auctoritas: “aquel que hace crecer”).

El mundo de hoy valora la independencia y la autonomía, y educar en la libertad.
No significa dejar a los hijos solos ni tampoco decidir por ellos manteniéndoles en la niñez. Significa acompañarlos en su caminar, explicarles el sentido de las normas que se establecen y el valor que protegen, introducirlos pacientemente en la realidad respetando su crecimiento personal que es único e individual.

Los padres han de ser el nexo continuo entre las actitudes cambiantes del joven y la verdad y el bien que han de poner siempre ante su persona con sana firmeza para que pueda ir tomando las decisiones adecuadas.
(Ma Rosa CANTÚ DE RUIZ, Hacer Familia)

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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