Educacion

LA BELLEZA DE EDUCAR

La adolescencia y la
belleza de educar

L a adolescencia es una etapa de profundos cambios. El paso de la niñez a la vida adulta siempre trae consigo una crisis necesaria. Para los hijos, los cambios que experimentan a nivel fisiológico, biológico, psíquico, social, etc., y sus respectivos desafíos, tienen el atractivo de introducirles lentamente en el fascinante mundo de los adultos. Para los padres, marca el fin de una época y el reto de educar de modo mucho más consciente la libertad del hijo que se va haciendo mayor.
Crecer duele. Significa morir a una etapa ara nacer a una nueva. Por esa razón, para ambos es una oportunidad preciosa para crecer y madurar. Sin embargo, corresponde a los padres la tarea de educar y afrontar la adolescencia como un tiempo de ejercer la verdadera autoridad (Auctoritas: “aquel que hace crecer”).

El mundo de hoy valora la independencia y la autonomía, y educar en la libertad.
No significa dejar a los hijos solos ni tampoco decidir por ellos manteniéndoles en la niñez. Significa acompañarlos en su caminar, explicarles el sentido de las normas que se establecen y el valor que protegen, introducirlos pacientemente en la realidad respetando su crecimiento personal que es único e individual.

Los padres han de ser el nexo continuo entre las actitudes cambiantes del joven y la verdad y el bien que han de poner siempre ante su persona con sana firmeza para que pueda ir tomando las decisiones adecuadas.
(Ma Rosa CANTÚ DE RUIZ, Hacer Familia)

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Buenos días


La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

RÓTULOS CARDONA

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