Educacion

MULTIPLÍCATE POR CERO, POLITIQUÍN

POLÍTICO: Se nos ha ocurrido algo genial. Vamos a crear un MIR educativo para formar y atraer a los mejores docentes.

DOCENTE: ¿Perdón?

POLÍTICO: Como lo oyes. Vamos a copiar el MIR de los facultativos médicos pero adaptándolo a la Educación. Lo llamaremos DIR, Docente Interno Residente.

DOCENTE: ¿Y eso?

POLÍTICO: Pues mira, hemos decidido que es el mejor proyecto posible. Se tratará de dos años de prácticas que asentará los aprendizajes de la formación inicial de los docentes y las competencias requeridas para el ejercicio profesional.

DOCENTE: Pero todo eso durante la preparación universitaria, ¿no?

POLÍTICO: No, hombre, no; después.

DOCENTE: ¿Cómo? ¿Dos años más? ¿De prácticas? ¿Así, sin explicaciones, sin consultarlo con los implicados?

POLÍTICO: Créeme, es lo mejor; es por el bien de todos.

DOCENTE: No lo entiendo.

POLÍTICO: Yo te lo explico. Los docentes que concluyan la formación inicial – grado y máster de profesorado – se someterán a una prueba de nivel nacional para cribar a los graduados con mejor nota, que serán los que optarán a las diferentes plazas para realizar prácticas durante dos años en centros públicos y privados.

DOCENTE: ¿Pero esto va en serio?

POLÍTICA: Y tanto. Necesitamos un cambio en el sistema de acceso y diseño de una carrera profesional que permita que los mejores den el paso hacia el ejercicio de la docencia.

DOCENTE: Pues mira, ¿sabes qué te digo? Que mirándolo así, puede que tengas razón. Pero entonces, se aumentarán los sueldos de los docentes y la disponibilidad de los recursos a su alcance para que estén acordes a ese nivel de exigencia, ¿no?

POLÍTICO: Pero qué cachondo eres. ¿No me has escuchado? He dicho que los dos años de DIR serán de prácticas…

DOCENTE: O sea, que encima cobrarán menos.

POLÍTICO: Un detallito sin importancia.

DOCENTE: Me parece a mí que lo que realmente queréis es aprovecharos de los profesores y tenerlos de “becarios” durante dos añitos pagándoles una miseria.

POLÍTICO: ¿Ves? Esa es la mentalidad que no nos deja progresar. Precisamente para evitar ese tipo de actitudes queremos incluir el DIR. No es posible que en lo primero que pienses sea en el dinero. La vuestra es una profesión vocacional. Parece mentira que pienses más en la nómina que en el bienestar de los alumnos.

DOCENTE: Oye, que lo vuestro también es vocacional, ¿no?

POLÍTICO: ¿Qué quieres decir?

DOCENTE: Pues que lleváis a cabo una función pública, que trabajáis por el bienestar común.

POLÍTICO: Exacto.

DOCENTE: Ya, pero vosotros sí que cobráis un buen sueldo – más dietas y complementos -, con una “pensión vitalicia” que es un chollazo; y eso  a cambio de unos pocos años de “trabajo” y con una preparación “cero”. Yo también os propondría que os aplicarais un MIR, un DIR o como lo queráis llamar. Deberíais estar unos añitos a prueba y, si no nos convencéis al resto, pues adiós muy buenas.

POLÍTICO: Si te vas a poner así, dejamos de hablar, oyes. No puedes comparar…

DOCENTE: ¿Cómo que no puedo comparar?

POLÍTICO: Que el nuestro es un puesto de responsabilidad, de exigencia…; una cosa seria, vamos.

DOCENTE:  A lo mejor sois vosotros los que deberíais dejar de tomarnos – a los que nos dedicamos a esto – en broma. ¿Sabes qué te digo, politiquín? ¡¡¡MULTIPLÍCATE POR CERO!!

 

 

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El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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