Educacion

PUEDE QUE SEA MÁS SENCILLO…(¿PERO CÓMO?)

Quizá el secreto no sea tan difícil de diagnosticar aunque sí de curar. Los estudiantes no  aprenden, o no tanto como quisiéramos debido a la sempiterna queja, que no nos engañemos, existe desde que el mundo es mundo: hay textos de la antigua Grecia referidos a la educación  que son perfectamente extrapolables a nuestros días, googleen un poco y no les será difícil encontrarlos.

Multitud de métodos, de tipos de aprendizajes, de inteligencias y de emociones nos forman una amalgama mental en la que naufragamos  y quizá, solo quizá,  esos árboles no nos dejen ver el bosque.

Todos se resumen en la motivación, pero se olvidan, muchos de ellos de la irrenunciable-por definitiva- implicación y, con ella, de la concentración. Los chavales están dispersos, tienen más distracciones (poco o nada relacionadas con la formación cultural) que nunca.  Pasan las cosas por sus ojos y oídos sin dejar apenas poso, no les prestan (prestamos) la atención debida.

Un experimento de la Universidad de Bloomington (Nickerson y Adams) referido a la importancia de la atención (concentración, implicación) a la hora de aprender y fijar, instó a multitud de alumnos a reproducir en un dibujo algo tan cotidiano como una moneda. La gran mayoría no sabían (yo lo ignoro en caso del euro) hacia qué lado miraba el personaje y mucho más -lo primero es cuestión da azar y no es demasiado concluyente- y la inscripción en el caso que la hubiere. Y es algo que se ve todos los días…

Motivación vale, pero implicación y concentración también…y añado de mi cosecha: lápiz y papel cada vez que se esté estudiando.

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Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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