El viejo profesor

ESTE NIÑO NECESITA UN PROFESOR PARTICULAR…

EL VIEJO MAESTRO

LAS CLASES PARTICULARES

Te hablo, querido amigo, de algo que sucedía hace más de cincuenta años . Las clases particulares de entonces no tienen casi nada que ver con las de ahora. Hoy día los niños asisten a clases de idioma, de ballet, de defensa personal –en sus muchas variantes-, de informática, de natación… pocas de ellas relacionadas con el refuerzo a las tareas escolares. Se supone que ya en el colegio tienen suficiente, con lo que yo , en general, estoy bastante de acuerdo. Nunca fui amigo de las “clases particulares” entre otras razones, porque pensaba que la escuela debía dar cumplida respuesta a las “particularidades” de cada alumno. Sólo en casos excepcionales las aconsejaba.

Dejando al lado la conveniencia o no de que un alumno reciba clases particulares, me ciño exclusivamente a relatar el hecho histórico de la segunda mitad del siglo pasado, que he tenido la oportunidad de vivir.

En mi niñez y adolescencia las clases particulares presentaban las siguientes características:

– Las impartían generalmente algunos de los maestros oficiales, obligados casi siempre por la necesidad de complementar sus exiguos ingresos.

– Existían también ciertas personas sin titulación que, bien en sus casas, bien en las de algún alumno, y de manera casi clandestina, organizaban pequeños grupos a los que atendían. Entre éstos se encontraban estudiantes, personas ya mayores, e incluso algunos maestros a los que se les había desposeído de su título por motivos políticos.

– Tanto unos como otros atendían a grupos muy heterogéneos, dedicándose casi exclusivamente a reforzar las materias de Lengua y Matemáticas. Diariamente se trabajaba el dictado y el cálculo.

– Solían asistir también a estas clases aquellos niños que tempranamente se incorporaban al trabajo obligados por la necesidad de la familia, librándose de esta manera del analfabetismo imperante en aquellos años.

– Las llamadas pomposamente “academias” formaban a los estudiantes que, por enseñanza libre, estudiaban en el pueblo, atendidas igualmente por los maestros del mismo.

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