El Arte de Escribir

¿INSÁLUD?

EL ARTE DE ESCRIBIR

¿Qué extraño temor al acento agudo ha impuesto en el uso general la pronunciación Insálud que se oye a todas horas? Porque en todas surgen ocasiones para referirse a ese ingente organismo que tiene a su cargo reparar el de los españoles. Nada hacen médicos, jefes, enfermeras, fisioterapeutas, camilleros y demás para impedir que permanezca asi de grave tan sonado nombre, cuya dolencia se ha instalado en todos los audiovisuales sin que ninguno lo note. Faltaría más. Así que se ha hecho crónica, y será tenido por extravagante quien pronuncie bien, acentuando la última sílaba en atención a que el núcleo de tal vocablo es el sustantivo salud, añadido a las siglas de algo así como Instituto Nacional de la Salud. Deja perplejo que la palabra tan traída y cotidiana como salud no sea reconocida, y le haya causado tal quebrantamiento una enorme masa de ciudadanos con diversidad de grados de instrucciones: a la hora de las tundas idiomáticas, un mismo ideal igualador suele unir a analfabetos, licenciados y doctores. Se diría que , en muchos hablantes, es más furioso cuanto más grados alcanzaron.
(Lázaro Carreter, “El dardo en la palabra”, 1998)

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El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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RÓTULOS CARDONA

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