Fútbol

EL PROBLEMA DE LAS PASIONES

El Balonario

Hay críticas constructivas y las hay las que salen de las cabezas con cierto afán de notoriedad o, en mi opinión, con cierto déficit de análisis. Cierto es que el fútbol es pasión y, como tal, diverge con el raciocinio a la hora de reflexionar sobre las razones del esférico.

Siendo respetables todas las posturas, no considero acorde con la justicia querer crucificar a Marcelino, al que tanto le debe la estabilidad y la proyección del equipo y, con él, el club de Mestalla.

El equipo salió bien plantado al terreno de juego y en un principio la alineación daba la cara para resolver el encuentro sin excesivos problemas. Hay que contar con que a veces  tal o pascual jugador mete la pata hasta el corvejón y lo mismo que te dan victorias te las dificultan. Pasa lo mismo con los entrenadores, con los directivos y, mucho más, con los “opinadores”.

Los rivales también juegan, aunque sean el farolillo rojo, y Las Palmas era un animal herido de muerte después de los seis que se llevó la semana pasada.

Se observa que nuestros rivales también pinchan, lo que debe ser una constante universal (incluso el Barça cayó en casa del Español) de la que no está exenta la escuadra valencianista.

Esto no dejará de ser una anécdota si el equipo se logra clasificar para semis de copa y puntúa con solvencia en los próximos partidos, cuyo valor no es de tres puntos sino de seis en el caso de los enfrentamientos con nuestros rivales directos en busca de entrar en la Europa de los grandes.

Queda exactamente la mitad de la liga, y si alguien se piensa que esto va a ser fácil, simplemente creo que se equivoca.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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