El viejo profesor

¿NUESTRO HIJO ES UN ADICTO?

EL VIEJO PROFESOR

 
Las (ya no tan) nuevas tecnologías poseen un enorme potencial comunicativo y educativo y también conllevan algunos riesgos. La libertad de acceso a Internet nos ofrece gran cantidad de contenidos y servicios, entre los que figuran las redes sociales.
Un objetivo cada vez más habitual en el ámbito familiar es analizar los riesgos y consecuencias con el fin de anejarlas lo antes posible. Sin miedo a lo nuevo, con la ilusión de obtener beneficios de todo lo que nos ofrecen. En España, se estima que entre el 3,7% Y el 9,9% de los usuarios de Internet hace un uso problemático, especialmente entre los jóvenes.
Para los adultos, la red se ha convertido en el medio a través del cual podemos mantenernos al corriente de las noticias en todo el mundo, 24 horas al día y en tiempo real. Además, nos brinda la posibilidad de expresar nuestras ideas, participar de las opiniones de otros o ser aceptados.
Para los jóvenes, un fenómeno que se está dando cada vez más es el ‘valgo los likes que tengo’. De esta manera, terminan modulando lo que quieren escribir en Facebook, subir a Instragram o Snapchat, para obtener y aumentar la aceptación social. Si no sigues a youtubers como AuronPlay’, ‘Wismichu’ o ‘El Rubius’, posiblemente, no puedas seguir conversaciones entre adolescentes entender algunos comportamientos o expresiones.
¿Por qué ocurre esto? Internet y el móvil podrían compararse con las propiedades reforzadoras de las sustancias adictivas. Aportan inmediatez, sincronía,
anonimato, aumentan la capacidad de socializar y sentirse miembro de un grupo, permiten la construcción de identidades, el bienestar psicológico, la accesibilidad y la comunicación mediante la escritura, menos estresante
que el ‘cara a cara’.

¿CUÁNDO HAY UN PROBLEMA?
1. Cuando se despiertan, ¿lo primero que hacen es conectarse?

2. Cuando no tienen acceso a la red, ¿piden otros
dispositivos? ¿Sienten nerviosismo o ansiedad?

3. Cuando alguien los sorprende online, ¿se desconectan, cambian la pantalla,
esconden el dispositivo, para que no ‘los pillen’?

4. ¿Han reducido su número de amigos y contactos sociales reales?, ¿y el número
de actividades?, ¿y el trato con su familia?

5. ¿Han reducido su rendimiento en el estudio o trabajo por conectarse?

(Fuente:Hacer Familia, octubre 2016)

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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