Fútbol

ENTER THE DRAGON!

Hacía poco más de un año que Luciano Vietto no marcaba. El jugador del Atlético de Madrid ya había dejado de contar para Simeone y tenía las maletas hechas para probar suerte en el Sporting de Lisboa…

… Pero entonces, cuando todo parecía decidido, una llamada de Marcelino le hizo replantearse su marcha  a Portugal y aterrizar en el  Valencia. El entrenador que le había hecho triunfar en el Villarreal lo quería para su equipo,  y el argentino no dudó ni un instante en aceptar la oferta de alguien que le conocía y que confiaba en él, a sabiendas de que el asturiano sería capaz de sacar lo mejor que todavía conserva dentro.

El otro día salió un rato ante el Girona y casi marcó. Ante las Palmas fue titular y consiguió un hat-trick: tres goles – precioso el marcado desde 42 metros  – para romper con su sequía goleadora y liderar la victoria y el pase a cuartos de la Copa del Rey del equipo valencianista.

El resto del grupo también rindió a un grandísimo nivel; como muestra, el golazo de Maksimovic o las infinitas carreras de Zaza; pero hoy, el fútbol debe rendirse a un jugador; hoy, el fútbol ha devuelto al joven aprendiz al lugar al que lo llevó su maestro

… Enter the dragon!!

Fdo. Un valencianista desinteresado

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El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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