Fútbol

¿COQUELIN?… ¡CON LOS OJOS CERRADOS!

La pista de cómo había que hacer las cosas ya la dio en su día Voro. Bastaba con estar implicado, motivar al vestuario y “saber” en qué consiste entrenar. Y eso que él, un seguro ante las dificultades, nunca ha pasado de guiar al equipo más que unos pocos partidos  -aunque, eso sí, de los que valen una permanencia.

Los Nuno, Neville y Ayestarán pasados dejaron claro que el barco necesitaba un capitán de verdad, y que poner la nave en manos inexpertas podía conducir a la deriva primero, y al naufragio después.

Afortunadamente, la cordura se impuso y, por fin, alguien contrastado llegó al banquillo valencianista. Marcelino desembarcó en Mestalla, cogió el timón antes de que la afición se amotinara y, visto lo visto, el Valencia no sólo navega sino que corta el viento tanto en Liga como en Copa.

No se puede pedir más.

El entrenador ha demostrado que no se ha equivocado en ninguna de las decisiones que ha tomado hasta ahora (con la ayuda de Mateo Alemany, seguro); y eso, además, es un plus. Al más puro estilo “Monchi”, se ha dedicado a traer jugadores que no eran imprescindibles en sus equipos para que aquí, en el Valencia, vuelvan a recuperar su mejor versión.

Primero estaban  los Parejo, Gayà, Soler, Rodrigo…

Después se sumaron los Kondogbia, Guedes, Neto, Murillo, Andreas, Paulista…

Ahora acaba de incorporarse Vietto.

Mañana dicen que puede ser Francis Coquelin.

¿Que qué digo yo al respecto? Que si lo ha pedido Marcelino, le hago la ola… ¡con los ojos cerrados!

Fdo. Un valencianista desinteresado

 

 

 

print
Comentarios

Agregar comentario

Haga clic aquí para publicar un comentario

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter