El viejo profesor

SIETE PASOS PARA SEGUIR UN BUEN MÉTODO DE ESTUDIO

EL VIEJO PROFESOR

SIETE PASOS PARA ESTUDIAR

Sean cuales sean los métodos que se empleen para adquirir los conocimientos (aprendizaje), está claro que tales conocimientos han de fijarse (estudio), y si para para el primer paso hay un método, para el segundo también. Hay que marcar a nuestros hijos, a nuestros alumnos un método eficaz para estudiar. No vale ya la enseñanza memorística, la de aprender como un papagayo, letra por letra, el contenido de un tema. Hay que ayudar al estudiante para que no vague angustiado, insatisfecho por todo el trabajo que tiene por delante cuando se encuentran en la situación de exámenes finales o de cualquier otra índole. El estudiante tiende a realizar otras tareas menos urgentes -ordenar la habitación, realizar tareas de casa-, antes que abrir el libro y enfrentarse a la verdadera obligación del momento, que es el estudio.

    ¿Por qué se llega a esta situación? Para José Pascual Martín, fundador del Instituto Pascal, entidad dedicada a técnicas de estudio, son fruto fruto de una conjunción de factores:

  • – Falta de organización.
  • – Carencia de un método apropiado para aprender.
  • – Agobio que genera el resultado deficiente
  • – Una perspectiva desalentadora.

El método de estudio que vamos a proponer exige de unas condiciones previas
1.- ORGANIZACIÓN.
Hay que empezar naturalmente por la organización. El estudiante actual no se encuentra con un texto, en el que se encuentran, estructurados y secuenciados, una serie de temas que componen el programa de una asignatura y curso. Y aquí influye de manera decisiva un problema muy habitual en nuestros jóvenes de hoy: el fenómeno multiárea.
En muchas ocasiones, las características de lo digital son un arma de doble filo. Es l o que ocurre con la multiárea, positiva porque permite saltar de una herramienta a otra, negativa porque produce una discontinuidad en la atención que puede tener como consecuencia una menor capacidad de concentración. Por eso la organización cobra un papel especialmente relevante: si se acotan los tiempos dedicados a cada tarea, es más sencillo evitar la atención a otra diferente.
2.- MOTIVACIÓN.
Los jóvenes con excesivamente cortoplacistas y eso provoca que se agobien con cualquier obstáculo de la senda que les llevará a obtener su título. Que la motivación sea aprender y crecer, y no las calificaciones, será una buena vía para que sepan relativizar y no sucumban a la ansiedad ante pruebas menores como un examen ordinario o una entrega. Tienen que entender su currículo académico como un todo, no como una mera sucesión de obstáculos.
3.- ASISTENCIA A CLASE.
Una creencia histórica en la caen los estudiantes consiste en pensar que, al llegar a la universidad, ya pueden faltar a clase porque son adultos. Lo cierto es que conviene recordarles que será en la vida adulta en donde no pueden faltar más que de forma absolutamente justificada. Nadie falta a su puesto de trabajo y, sin embargo, tiene menos trascendencia que un niño pierda una sesión de matemáticas en el colegio porque tienen que revisar su ortodoncia.
La asistencia a clase es la piedra de toque para un buen estudio. No sólo porque permite comprender las explicaciones del profesor que aclaran los aspectos más problemáticos de la materia, sino porque los apuntes propios sirven para estudiar mientras que los ajenos solo generan confusión.
(Dejamos para mañana el desarrollo de esos siete pasos para obtener un buen método de estudio)

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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