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EUTANASIA Y MUERTE DIGNA

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EUTANASIA Y MUERTE DIGNA
El Consejo de Estado de la República francesa, dio el 5 de Enero su autorización a los médicos del hospital de Nancy que han decidido interrumpir el tratamiento a una adolescente de catorce años, en estado vegetativo, en contra de la voluntad de sus padres.
La menor presenta una enfermedad neuromuscular severa y sufrió una parada cardiorespiratoria el 22 de Junio pasado, por lo que ingresó en el citado centro.
Los médicos, que no atisbaban posibilidad alguna de mejora, acordaron interrumpir los cuidados el 21 de Julio, pero al no llegar a un acuerdo con los padres, recurrieron la decisión primero al Tribunal de Nancy y después ante el Consejo de Estado.

Pensemos que, con la legislación vigente, se tiene que garantizar el derecho de todos los enfermos terminales a recibir una buena medicina paliativa, así como el apoyo a sus familiares y el respeto a la autonomía del paciente, que nunca puede llegar a justificar decisiones o actos contra la vida humana propia o ajena, pues sin vida no puede haber libertad.
El tribunal francés indicó que “es imposible determinar cuál sería la voluntad de la menor” y amparándose en una ley de 2016 que prevee la posibilidad de suspender “los tratamientos cuando son inútiles, desproporcionados y no tienen más efecto que el mantenimiento artificial de la vida”, falló en este sentido . Roza esto con la limitación del “esfuerzo terapéutico” pues en los enfermos en coma o en estado vegetativo los cuidados ordinarios o básicos como la hidratación y la alimentación, hay que realizarlo siempre. Si se prescinde de ello en lugar de permitir la muerte inevitable, lo que se hace es provocar esta, lo cual es una forma de eutanasia.
Así pues es el médico competente quien debe decidir si pone fin al tratamiento y en tal caso como y cuando.
Este caso francés recuerda al de Charlie Gard, el bebé londinense de 11 meses aquejado de una rara enfermedad mitocondrial. La enfermedad lo fue debilitando rápidamente hasta dejarlo inmóvil con un deterioro cerebral irreversible. Los padres participaron en una dura batalla en los tribunales a fin de evitar su desconexión.
Este caso cobró eco mundial tras la intervención del papa Francisco que apoyó la causa de los padres por la vida, una iniciativa a la que también se sumó el presidente norteamericano Donald Trump.
No obstante, el juez falló que debía ofrecérsele “una muerte digna” o someterlo a cuidados paliativos y dejarlo morir.
Surge así un problema ético-moral cada vez más frecuente que necesita una regulación clara y contundente, sin olvidar que aunque el paciente esté muy deteriorado por la enfermedad, no ha perdido ni un ápice de su dignidad.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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