Fútbol Valencia

ES BUENO TENER MIEDO

Es bueno tener miedo.

Eso dicen.

El miedo es un estado provocado por la sensación de peligro y que consiste en la activación de la amígdala – una especie de almendra situada en nuestro cerebro que, en situaciones adversas, reacciona creando un mecanismo de supervivencia para permitir al individuo responder con rapidez y eficacia ante la amenaza.

Lo que yo he sentido desde el gol del Girona hasta que hemos empatado ha debido ser otra cosa entonces.

Y no porque no viera al equipo atacar y tener la pelota, no porque no creyera que podíamos remontar, no porque no confiara en el equipo… sino porque la suerte también juega a veces, y la muy veleta sopla del lado que le da la gana cuando le da la gana…

Por un momento he visto que perdíamos el partido, he visto peligrar la tercera plaza, he visto a los pájaros de mal agüero criticando que este o aquel jugador es un paquete, he visto a los medios riéndose de nuestra crisis, he visto a muchos cantando el “Marcelino, vete ya”… y se me ha caído el alma a los pies.

Afortunadamente, estaba equivocado porque ahora sé que lo que he sentido no era miedo, era otra cosa.

Afortunadamente, los jugadores sí tenían claro lo que es y han reaccionado como debían: remontando, ganando y tranquilizando a todos los que, como yo, no sabíamos que es bueno tener miedo.

 

Fdo. Un valencianista desinteresado

print
Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter