El viejo profesor

RETO 3: CAPACIDAD DE ATENCIÓN

EL ARTE DE ESCRIBIR

EL VIEJO PROFESOR

Hay un problema común en el uso de nuevas tecnologías que está afectando por igual a niños, adolescentes, Jóvenes y adultos, un problema que tiene, además, enorme trascendencia en la configuración de la familia. Se trata del llamado ‘fenómeno multitarea’, es decir, la capacidad que ofrecen las nuevas tecnologías para saltar de un campo de acción a otro y cómo, en la virtud se esconde también el vicio de perder la concentración constantemente y dejar tareas a medio camino.

César Prieto ya tiene experiencia en este tema, que es una de las preocupaciones que más expresan los padres. Comprueban cómo sus hijos se sientan a estudiar con su tableta con buena voluntad pero, pasados unos minutos, caen en el error de navegar un rato por Internet. engancharse con algún juego o chatear con los amigos. Contra esta actitud tan habitual, el profesor Prieto propone un método, aplicable a cualquier edad, y nos garantiza que funciona: limitar el tiempo disponible para terminar una tarea. Conviene que este hábito se adquiera desde la más tierna infancia. El niño toma conciencia de que solo dispone de veinte minutos. por ejemplo, para terminar las tareas encomendadas en matemáticas. Si, por distracción -que no por un problema de comprensión-, supera ese tiempo, ya no le permitiremos a nuestro hijo que siga trabajando en esa materia. A la mañana siguiente, se tendrá que enfrentar solo al profesor y a la más que probable reprimenda. Eso le llevará a no perder el tiempo al día siguiente.
La otra gran preocupación es que la utilización de las nuevas tecnologías permite a los alumnos acceder libremente a todo lo que ofrece Internet. Lo bueno y lo malo. En este sentido, hay posturas encontradas entre quienes Plantean un acceso más restringido y quienes consideran que ‘no se le pueden poner puertas al campo’. En cualquier de los supuestos, la clave está en una buena educación para la vida que tenga su paralelismo en la buena educación digital.
Ocurre lo mismo con el uso de los chats digitales para hablar con los amigos. La solución para que no chateen no pasa por retirar el ordenador o la tableta, sino por convencer a nuestros hijos de que, de la misma manera que no permitimos que se presenten en casa de un amigo a media tarde e interrumpan su tiempo de estudio, no pueden hacerlo a través de estos nuevos canales. Pero para llegar a este punto, explica Prieto, es necesario que los padres estén muy implicados en la educación.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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