Valencia

“QUE EL NIÑO SEA FELIZ” (PUES VA A SER QUE NO)

Pedro Hermosilla

A un par de días de haber hecho el reparto de calabazas (entrega de notas), y metido de lleno en las vacaciones de Navidad, me viene a la cabeza una expresión que se repite cada vez más frecuentemente en las reuniones con los padres:”Yo lo que quiero es que mi hijo sea feliz”. Objetivo y empeño, por supuesto, encomiable; como no podía ser de otra forma. Pero…

¿De verdad alguien se cree que un niño con cuatro o cinco   castañas en el boletín del trimestre puede ser “feliz”? Opino que no, que lo pueden disfrazar de desidia o de pasotismo( algunos lo hacen estupendamente), pero no deja de ser la constatación de un fracaso. De todos: del niño, de los padres y de nosotros, los profesores.

A pesar del clásico ese de que “de los errores se aprende”, no deja de ser incontestablemente doloroso. No se trata de un “error” sino que un boletín lleno de suspensos trata  de falta de voluntad, de falta de previsión y de falta de atención por parte de todos.

Si el niño “ha de ser feliz”, encaminémosle por el camino del éxito, del esfuerzo y de la satisfacción, esta sí, del deber cumplido; la recompensa del trabajo bien hecho.

print
Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter