Fútbol Valencia

POR UN PUÑADO DE DÓLARES

Aterrizó en verano. Un “casi” perfecto desconocido. Gonçalo Guedes venía cedido desde el PSG del jeque Al-Khelaifi, gran amigo de Peter Lim.

Y fue llegar y besar el santo.

En cuestión de un par de partidos, el portugués presentó sus credenciales: juego, regate, descaro, gol y, sobre todo, velocidad, mucha velocidad; tanta que hubo gente (entre la que me incluyo) que no dudó en compararlo con aquel ídolo de tiempos no tan lejanos, Claudio Javier, “el piojo”, López.

En un visto y no visto, se convirtió en pieza fundamental de este VCF que ha resurgido, y enseguida se levantaron voces que pedían su continuidad en el equipo.

Primero se dijo que se intentaría conseguir su cesión durante un año más y hay a quien eso le pareció poco.

Después se filtró que el PSG estaría dispuesto a venderlo por 60 kilos y hay a quien eso le pareció mucho.

Ahora es “L´Equipe” francés el que dice que el equipo parisino estaría dispuesto a vendérselo a Lim por 35 millones.

Ya no hay excusa. El jugador es joven y tiene proyección. La cosa está como para no pensársela, Lim. Al fin y al cabo, esa cantidad – para alguien que tiene tanto – solo es “un puñado de dólares”.

Es ahora o nunca.

Que suene la música de Ennio Morricone de fondo…

 

Fdo. Un valencianista desinteresado.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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