Pedro Hermosilla
Hay días que sales del aula y no te tocan las zapatillas los baldosines, flotas como un ente inmaterial por los pasillos, y se te tatúa una sonrisa inalterable e inamovible en la cara ya cayeran chuzos de punta.
Ese día no has dado clase, has dado “LA CLASE”. Tenías a todos con los ojos como las pescadillas sin pestañear, las orejas orientadas hacia ti, como los perricos, por mucho que te movieras acá o allá en el aula.
Has expuesto, te han entendido y preguntado; has preguntado y te han solucionado; has propuesto y te han encontrado…todo con orden, respeto, acierto y eficacia.
Piensas :”Carajo, si fuera así todos los días lo hacía hasta gratis”
Al día siguiente mides lo resultados y la cruda realidad te golpea en todos los hocicos.
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