Deportes Fútbol Valencia

VALENCIANISTAS, AHORA TOCA

Ya está bien de poner el grito en el cielo cada vez que algo no sale como nos gustaría.
Ya está bien de cenizos y gafes.
No puede ser que lo que hace una semana eran aspiraciones y un entusiasmo desatado se hayan convertido de repente, por culpa de un partido perdido, en una tragedia más grande que el hundimiento del Titanic.
Las cosas se analizan al final de la temporada y no antes.
Sacar conclusiones negativas no es sano, no a estas alturas, no por una derrota, no cuando sabemos que tampoco será la última, no cuando el equipo está segundo, no cuando se le ve a tope, no cuando nos está dando tanto.
No es justo.
El año pasado habríamos firmado por estar así.
Al principio de la liga habríamos firmado por estar así.
Todos los equipos que están por detrás de nosotros incluidos madrid, atleti, sevilla… habrían firmado por estar así.
De modo que no seamos nosotros los que nos pongamos trabas y peros. No seamos nosotros los que critiquemos al equipo. No seamos nosotros los que provoquemos una crisis que no existe.
Repito, el análisis al final.
Por el momento sólo cabe una opción para cualquier valencianista que se precie:
Apoyar, empujar, animar y, sobre todo, disfrutar, ché, que ya tocaba.

Y los cenizos…, ¡¡pues que se hagan del madrid o del barça, a ver si les transmiten su mal fario!!

Fdo. Un valencianista desinteresado

print
Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

Sígueme en Twitter