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LA NAVIDAD SE CARGA A AMENÁBAR

El Turco

El anuncio de la lotería de Navidad de este año tenía todas las papeletas para convertirse en un clásico: Alejandro Amenábar y casi 20 minutos de filmación para crear una mini-joya visual a la altura de TESIS, ABRE LOS OJOS o LOS OTROS.

Pues bien, si alguien se esperaba algo parecido y todavía no lo ha visto (atención, que la noticia incluye SPOILER), el resultado no ha podido ser más “moñas”; tanto que a uno le deja una sensación  de que “cualquier calvo de la lotería pasado fue mejor”.

Está claro que la Navidad tiene eso, una exaltación de la ñoñería, pero el spot  renuncia en todo momento a cualquier posibilidad de crear algo bueno de verdad.

Para empezar, la “extraterrestre” aterriza en España y no en EEUU, como suele ocurrir en las buenas películas de ciencia ficción. Mal comienzo. (Es broma).

La época, no puede ser de otra manera, es la Navidad, y la extraterrestre acaba haciendo cola para comprar un décimo de lotería cuando conoce al chico que, muy amable él, no sólo le ayuda a elegir el número sino que también se lo paga. (Esto ya no es broma, que seguimos en crisis).

Bueno, el caso es que, a pesar de que la chica le hace una cobra y de que habla menos que un “furby”sin pilas, el chico se enamora de ella. (Cuidado; como las asociaciones feministas se den cuenta de la “cosificación de la mujer” en  la que incurre el anuncio, vamos a tener un problema).

Seguimos.

Resulta que, un día, la extraterrestre  se pierde en la ciudad y no sabe volver al apartamento de su chico y, como ella sigue sin saber decir dos palabras seguidas, ya no se vuelven a ver. (O sea, que tenemos a una marciana que llega a la Tierra desde miles de millones de años luz pero que se pierde en Madrid y que, además, es incapaz de aprender un poquito el idioma en las semanas que se tira viviendo con el chaval en su casa. Bieeennnnnn).

Sin embargo, mira tú por dónde, el día del sorteo de la lotería les toca el gordo y, ahora sí, los dos se encuentran en la administración donde compraron los décimos y se besan apasionadamente porque han tenido “mucha suerte”. (Eso lo dice él, porque ella sigue sin abrir la boca).

En fin, que el anuncio termina, tú te quedas con la sensación de que Amenábar podía haber dedicado su tiempo a otra cosa y, sobre todo, te acuerdas de ese mensaje que lleva días navegando por las redes sociales: “Es más fácil enrollarte con una extraterrestre que que te toque la lotería”.

Feliz Navidad.

 

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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