El Arte de Escribir Valencia

LA NARRACIÓN

EL ARTE DE ESCRIBIR.
ESQUEMA DE LA NARRACION.
Qué es narrar.
Narrar es contar una o varias acciones. La narración es una escena compleja, y, también, un encadenamiento de escenas, La diferencia fundamental entre descripción y narración reside, esencialmente, en el juego de un factor que se resume en dos palabras: vida interior. Mientras la descripción se contenta con fijar el aspecto externo de los hechos percibidos por nuestros sentidos, la narración intenta averiguar o conocer, además de las acciones, sus causas morales; los sentimientos, el carácter, en suma, que impulsa a actuar a los personajes en un sentido determinado.

Según el P. Schoekel, «Lo primero que hacemos con la descripción para convertirla en narración, es ampliarla … Antes, era. describir un parque con surtidor, árboles y yedra; ahora, me toca narrar toda la escena que se desenvuelve en aquel marco natural; antes, describía un patio de butacas y ahora narro las escenas que allí suceden; antes, describía un barco que navega en noche serena; ahora narro cómo José y el hidalgo navegan para arrojar al mar el escudo señorial».

Narrar -dice González Ruiz- es «escribir para contar hechos en los que intervienen personas. Narrar el desarrollo de una tempestad, sin aludir más que al espectáculo de las fuerARTE DE ESCRIBIzas movilizadas, es describir una tempestad. La narración necesita al hombre, aunque en algunos casos pueda pasarse sin él cuando personifica individuos del reino animal o vegetal y nos cuenta las aventuras de un perro o de una rosa, a los que en realidad se humaniza».

Lógicamente, en toda narración hay también descripción. Por tanto, se puede aplicar aquí la técnica descriptiva, sobre todo en lo que se refiere a la observación y selección de datos.

Lo nuevo y específico de la narración, según el P. Schoeckel. es el relato de Edgar Allan Poe o de un cuento de Chejov, es ardua empresa. Y aun suponiendo -en el mejor de los casos- que hubiésemos dado con la fórmula narrativa de los escritores citados, sería imposible intentar aplicarla a un caso determinado; entre otras razones porque sería ir contra los principios de originalidad y sinceridad. Además, cada narrador es un caso diferente con su modo de hacer típico y personalísimo. ¿Imitar a Dickens, a Balzac o a Kafka? ..

Nadie ni nada nos lo impide. Pero tal imitación no pasará de ser una copia, es decir, algo sin fuerza, sin vida propia. Las copias, las imitaciones, tienen todas úna existencia efímera porque les falta el sello personal del autor, es decir -repitiendo-, la originalidad y la sinceridad. Como simple ejercicio, puede imitarse a éste o a aquel escritor, aunque siempre sea más práctico imitarnos a nosotros mismos.

A pesar de lo dicho, la narración, como todo arte, tiene que someterse a un orden determinado. Toda construcción, por muy sutil que sea su andamiaje -desde una casa rústica hasta una sinfonía-, obedece a unos principios formales y depende de ciertas leyes psicológicas. Tales leyes y principios del proceso creador narrativo es lo que nos proponemos estudiar a continuación, sin pretensiones de exactitud matemática. Entre otras razones porque esas leyes y principios tendrán siempre que adaptarse al tema. No surge lo mismo ni puede desarrollarse igual la idea de un cuento que la de una novela; la de un drama que la de un poema narrativo.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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