El Arte de Escribir Valencia

PRINCIPIO Y FINAL EN EL COMENTARIO

EL ARTE DE ESCRIBIR

PRINCIPIO Y FINAL EN EL COMENTARIO.

En el comentario, a diferencia de lo que sucede para la información, no hay reglas taxativas. No se puede hablar de un orden específico en la redacción; el escritor goza de más libertad. No obstante, para facilitar la tarea, podemos aceptar el siguiente ordem (tal como lo expone B. Mostaza en el trabajo antes citado):
1.º Planteamiento del tema.
2.° Manipular/o, desmontarlo en piezas.
3.° Fallo o juicio crítico del problema.
4.° Solución.
¿Puede alterarse este orden? Efectivamente. Se puede empezar por la solución o por el juicio crítico. Todo depende de cómo se enfoque el asunto. En este terreno, el modo de concebir de quien escribe es de principal importancia.
A pesar de esta libertad, en todo comentario son muy importantes el principio y el final: el hecho y su última consecuencia. Empezar y termnar bien un comentario garantiza su efectividad. El primer párrafo debe captar la atención del rector, arrastrarlo a la lectura. El último párrafo, por su trascendencia, debe quedar grabado en quien lee. Ahora bien, todo ello sin «latiguillos», Al lector inteligente -a quien, a fin de cuentas, va dirigido el comentario- no se le convence con frases hechas, con lugares comunes, con sonoros latiguillos falsamente oratorios: se convence con
razonamientos, con hechos, con juicios lógicos.
Como dice Manuel Graña, «todo redactor que no sepa medir el alcance o efecto de sus palabras o razones sobre el lector, ni percibir esta sutil eficacia del principio y del final no llegará nunca a dominar su arte. Claro está -continúa- que diferentes escritores empezarían de diferente manera; pero así como puede haber muchas maneras de empezar bien, hay muchas más de empezar mal. Hay maneras de decir las cosas que apenas admiten réplica; al contrario, captan en seguida el asentimiento del lector que no tiene interés en contra; otras provocan la objeción o el antagnismo».
«Una afirmación rotunda, una ley o máxima general, un hecho decisivo, un llamamiento a los sentimientos nobles, alguna vez una insinuación hábil, una salida irónica, humorística o sarcástica, según los casos, puede llenar ese primer párrafo, que ha de ser el pórtico, el anuncio del edtorial»
«Después de empezar bien es preciso que la documentación, la verdad,
la lógica y el arte acompañen al escritor para seguir hablando .. Cada tipo
de comentario tiene su apertura, como también su plan, su ejecución y su
ritmo distintos.»

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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