El viejo profesor Valencia

MIMOS Y VIDA

EL VIEJO PROFESOR

MIMOS Y VIDA

Tenemos que pensar los padres que, algún día, tenemos que despedirnos de nuestros hijos, porque han de abandonar el hogar que les ha cobijado desde su nacimiento. Porque forman un nuevo hogar; porque, por su trabajo, han de trasladarse a otra ciudad, porque deciden “independizarse, vivir su vida”, por tantos y tantos motivos… Y aquí es donde se nos presenta el problema. ¿Han sido educados nuestros retoños para enfrentarse a la vida? ¿Les hemos educado en el señorío de los hombres libres?

El amor a los hijos, el auténtico, desea el bien de la persona amada, por lo que contempla la compasión y el coraje, la paciencia y la intransigencia, de comprensión y de firmeza.
“El mimo no es amor, sino frivolidad. En el amor te das; en el mimo te buscas. Mimar es buscar compensaciones en el amor.”(J.Urteaga)
Hay que preparar a los hijos para luchar seriamente en la vida; para saltar barreras y obstáculos sin cuento; para aguantar codazos y zancadillas de amigos y de enemigos. Y eso, con determinados mimos, no se consigue. Tened en cuenta que los mismos es lo más parecido a un falso amor, y que no tienen nada que ver con el cariño que los padres tiene a sus hijos.
Les llenáis de comodidades; les evitáis toda serie de imprevistos y dificultades; les prodigáis mimos que debilitan su voluntad; satisfacéis todos sus caprichos.

“Los mimos, las zalamerías, las caricias, las carantoñas, los jarabes y los besuqueos contribuyen a hace de un chico normal, que puede dar mucho juego en la vida, un hombre perfectamente inútil”. (J.U)

¿Preferís una educación sólida? Toma nota:
– Hora en punto para levantarse.
– Hora en punto para acostarse.
– Más ducha fría que baño caliente, para lavarse.
– Si el chico no está enfermo, come lo que se pone en la mesa, sin contemplaciones.
– No se sirven desayunos ni lecturas en la cama.
– 36,8º es una “fiebre” apta para menores en la escuela.
– No permitan que los niños pidan lo que pueden servirse por sí mismos
– Para ir al colegio que utilice los pies, el metro, el autobús, el tranvía; a lo sumo la bicicleta; pero nunca el coche de los papás, para que el niño no llegue tarde.
– Enséñales a terminar bien las cosas.

¡Libertad! ¡Señorío!¡Dominio de sí mismo! ¡Disciplina! ¡Voluntad! Si lo que pretendemos es hacer de tus hijos unos hombres con sentido de responsabilidad, convéncete que necesitan de mucha libertad, capacidad de deliberación, decisión y voluntad fuerte para ejecutarlo.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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