El viejo profesor Valencia

¿SUSTO O TRATO?

EL VIEJO PROFESOR

Hasta más arriba de lo que suele decirse, estoy de ver por la calle pandillas y pandillas de niños vestidos, para mí horriblemente, de brujos, zombis, cadáveres ensangrentados, monstruos, gigantes deformes, y toda serie de semihumanos deformes, errando entre el estupor de las personas que nos topamos con ellos. Ver a los niños, me da pena. Pero ver a los mayores me da vergüenza y hasta un poco de asco. ¿De dónde, señor, de dónde nos ha venido este “¡susto o trato!”? En fin…

Viene esta entrada a cuento de las festividades de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos, que en la cristiandad celebramos para recordar que el Cielo está repleto de multitud de personas, que sin tener el “título oficial de santo”, están disfrutando en la otra vida de lo que en ésta se ganaron con todo merecimiento. Recordando además a todos los que dejaron esta vida, estando tan cerca de todos y cada uno de nosotros. Familia, amigos, conocidos…, una pléyade de recuerdos y vivencias que resucitamos en estos días y que, por culpa de un Hallonosequé, nos están arrebatando año tras año…
Y la ocasión la pintan calva para hablar a los niños de la vida, de la muerte, del camino y del amor. Sobre todo, en estas fechas, de la muerte. Que no es esa serie de mamarrachos que vemos por las calles. Un muerto es una cosa muy seria (Perdón, no he querido hacer un mal chiste). Un muerto, los muertos, las personas que han dejado esta vida para pasar a otra, no debe ser motivo ni excusa para montar este espectáculo deprimente y carnavalesco barato. Debe ser una ocasión para explicar a nuestros hijos, a nuestros alumnos, que el ser humano nace y muere. Y que estos dos hechos son totalmente naturales, como el comer, el dormir, el divertirse, el vivir, en una sola palabra. Salvo honrosas excepciones, los chicos tienen más información sobre la mala educación, que del civismo:
-Conocen mejor los vicios que las virtudes.
-Saben que no se debe matar, robar, ni mentir, pero se percatan menos de la función de la vida, del dinero y de la verdad.
-Están más versados en el pasotismo que en el compromiso.
-Conocen el peligro de un mal amigo, pero no sienten la preocupación de ayudarle
Educar no consiste en apartar al niño de lo malo, de lo prohibido, sino de encauzarle a la acción, a que se involucre en ayudarse a sí mismo, primero, y en ayudar a los demás a descubrir nuevos caminos, nuevas metas, con esa ilusión y empuje que dan los años. Esto es lo que saben los malos educadores, los que “preparan” a sus alumnos para sus planes futuros.
Creéis que con negaciones y prohibiciones vamos a formar correctamente a los chicos. Espera, que te voy a poner una serie de cosas que puedes infundirles:
-Más amor que odio.
-Más virtudes que vicios.
-Más confianza que temor.
-Más diversión que aburrimiento.
-Más estímulo que reprimendas.
-Más aliento que amenazas.
-Más premio que castigo.
-Más elogio que censura.
-Más ideales que prohibiciones.
-Más alegría que buen humor.

Lo dicho: HÁBLALES DE LA VIDA, DE LA MUERTE, DEL CAMIN0 Y DEL AMOR

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Buenos días


La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

RÓTULOS CARDONA

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