El Arte de Escribir Valencia

MODO DE EVITAR LAS REPETICIONES

EL ARTE DE ESCRIBIR

Aparte de los casos de repetición legítima, estudiados en la entrada anterior, veamos ahora algunas reglas prácticas para evitar las repeticiones innecesarias y malsonantes.
Pónganse en orden las ideas antes de escribir. Muchas repeticiones se deben a incoherencia en la ordenación, en la disposición previa.
Evítense los detalles insignificantes, causa del estilo difuso, poco preciso. La prolijidad en la forma se debe, en más de una ocasión, a la pobreza de fondo. Cuando no se tiene nada que decir, se habla –o se escribe- más delo necesario.
Obsérvese el matiz. Cuando no se conoce bien un idioma, no se sabe matizar, es decir, distinguir, apreciar, valorar: dar, en suma, con palabra adecuada.
4. Para evitar la repetición de una palabra, pueden seguirse los procedimientos siguientes:
a) Suprimir el vocablo.
b) Reemplazarlo, sin dar otro giro a la frase.
c) Variar lo escrito, dando otro giro a la frase.
De estos tres procedimientos señalados en la regla 4ª merece especial atención el que se refiere aEEla sustitución de un vocablo por otro.
El sistema seguido en estos casos es el de acudir a los sinónimos. Si tema muy «socorrido», sobre todo si se tiene a mano un Diccionario ideológico, tal el de Casares, Pero el problema no es tan fácil como parece a primera vista. En verdad, como dice Albalat en su «Art d’écrire », se puede afirmar de un modo absoluto que no hay sinónimos. Pereza, ociosidad, indolencia y holgazanería tienen un sentido diferente; inquieta, alarma, perturbación y agitación, no expresan las mismas ideas

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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RÓTULOS CARDONA

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