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I HAVE A DREAM: VCF

Yo tengo un sueño, el sueño de cualquier aficionado que ha sentido siempre los colores del Valencia y que ha llorado con sus fracasos y también con sus triunfos, el sueño de verlo entre los grandes algún día; y no me refiero a verlo pasar de refilón, no me refiero a ganar una competición efímera, no me refiero a estar y luego no, no me refiero a un visto y no visto; de eso ya hemos tenido, eso ya lo hemos vivido, ya sabemos lo que es. En algún momento no muy lejano rozamos ese sueño con la yema de los dedos: teníamos un equipazo y un campo nuevo en proyecto…, pero la maldita crisis, la falta de criterio y, ¿por qué no decirlo?, una suerte peor que la de los protagonistas de “Juego de Tronos”, impidió que todo aquello se materializara en ese Valencia con el que, repito, sueño desde hace tiempo.

Pero yo a lo mío, sigo soñando en que ojalá alguna vez lo consiga; en que ojalá ese día, al encender el televisor, lo primero que aparezca en la pantalla sean los campos de Paterna, los goles del Valencia y el orgullo de su afición.

Yo tengo un sueño: que los jugadores que están quieran quedarse y que los que no están, se peleen por venir.

Yo tengo un sueño: que seamos los mejores, y que les salgan llagas en la boca a todos esos que ahora no nos mencionan porque no les quede otra que hablar de nosotros y sólo de nosotros.

Yo tengo un sueño: que nos respeten de verdad y con admiración.

Yo tengo un sueño… I have a dream.

(Fdo. Un valencianista desinteresado)

PD: Seguimos segundos, y eso no es ningún sueño.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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