Valencia

MAESTROS DEL MUNDO: ¡PÓNGANLOS A ESCRIBIR, CARAJO!

Pedro Hermosilla

No hay nada que produzca más desconsuelo que ponerle a un alumno un folio en blanco y que no sepa rellenarlo con coherencia, elegancia, cohesión y estilo. Se le bajan los sudores desde la frente hasta los tobillos, se echa las manos al pecho fingiendo anginas del “ídem”, y se produce una epidemia de ganas de mear tan masiva como repentina.

La culpa es que preparamos a los niños (sobre todo en las edades tempranas) de una manera, en mi opinión, harto incorrecta. Queremos hacerlos pequeños filólogos de siete u ocho años metiéndoles en la cabeza géneros, números, pretéritos pluscuamperfectos del subjuntivo y sustantivos epicenos. Los obligamos a rellenar un sinfín de fichas y ejercicios con el objetivo de que los asimilen, en algunos casos lo hacen, pero en muy pocos saben sacarles rendimiento, y mucho menos utilizarlos. La mayor expresión del lenguaje es saber usarlo, ya no hablo de una manera preciosista y académica, pero sí, por lo menos, eficiente.

No quiero pensar que la causa de esta barbaridad sea vender libros muy, muy gordos; que valgan mucho, y forrar a las editoriales… no quiero pensarlo. Para aprender a escribir se necesita un cuaderno y un lápiz, nada más. Barato, barato, oiga.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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RÓTULOS CARDONA

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