El Arte de Escribir Valencia

UNO

EL ARTE DE ESCRIBIR

En los artículos firmados, lo elegante, lo hábil, es alternar la fórmula del “yo, nosotros y uno”. Cabe utilizar la primera persona (a ser posible sin el pronombre verbal “yo”), la primera del plural (no abusando del “nosotros”) y, finalmente, cabe utilizar la forma impersonal “uno”.

Este “uno” impersonal recuerda al “on” francés y al “man” germano y se utiliza cada día más cuando el que habla o escribe, para evitar la supuesta presunción del “yo”, alude a sí mismo con esta fórmula indirecta.
Ejemplo:
“Sin meterme a redentor, uno cree que lo pertinente en este caso…”
El empleo del “uno” es también un modo indirecto de hacer copartícipe al lector de nuestra opinión, sin obligarle a consentir con la fórmula plural, “sentimos, “pensamos”, etc., siendo así que el que piensa y siente de tal modo es el que escribe.
Hay un caso en que es preceptivo usar el “uno”: cuando no puede utilizarse el se impersonal y el pasivo. Caso de los verbos reflexivos. Con estos verbos no puede repetirse el se. No podemos escribir “Se se arrepiente de sus errores”. En este caso la impersonalidad se expresa con el indefinido “uno” Ej.: “Uno se arrepiente de sus errores”
Recomendación de orden práctico: el arte de escribir -la habilidad- consiste, a menudo, en saber jugar con varias fórmulas posibles sin abusar de ninguna. Así, si el abuso del «yo» resulta pedante, y el excesivo empleo de «nosotros» puede prestarse a equívocos, el impersonal «uno» muy repetido -vicio en que caen algunos prosistas actuales-puede resultar inelegante, de mal gusto, casi diríamos de tono plebeyo.
Sólo cuando se quiera dar, intencionadamente, esta sensación de estilo digamos «desgarrado» puede-y debe- el escritor emplear el «uno» sin tasa para entonar fondo y forma: lo que se dice con el espíritu o aliento que lo informa. Pero cuidando siempre no caer en la repetición malsonante.

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

RÓTULOS CARDONA

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