Educacion Valencia

EL BULLYING EN CAMISETA

Pedro Hermosilla

Cada vez estoy más convencido de que hay ciertos mensajes en la ropa, sobre todo en las camisetas, que mandan mensajes muy nocivos para las plásticas mentes de nuestros niños y nuestros adolescentes, en cuya cabeza,  sobre todo de los últimos, hierve ya por vía bomba hormonal propia del desarrollo madurativo,  el desequilibrio emocional y la tendencia a magnificar cualquier cosa. Incluido hacer, o aplaudir, o no combatir el maldito bullying.

Niños en cuya pechera lucen mensajes tan preciosistas como -suelen hacerlo en inglés- “Fuck you” (Jódete), o “Kiss my ass” (bésame el trasero)-son dos de las que he visto hoy sin ir más lejos-, creo que entran en una predisposición bastante remota para el respeto. Sin contar con la visión  de otras muchas que vestimos los adultos con mensajes todavía más poéticos (no hace falta que ponga ejemplos).

Aunque nuestro nivel de inglés esté  entre el cero absoluto y la nada, os aseguro que ellos ya se encargan de traducirlo y de la manera más burda posible.

Ahora que nos pidan que les obliguemos a respetarse y a respetar a los demás, que se pongan de parte del débil, y que no suelten groserías por sus boquitas de piñón.

Si la educación y el respeto es cosa de todos, todos deberíamos ayudar… a lo mejor dentro de unos años tendríamos un mundo  mejor que dejarle a ellos.

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Comentarios

Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

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RÓTULOS CARDONA

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