Fútbol Valencia

RODRIGO “EL CID”: FE DE ERRATAS.

Rodrigo 1-0

El Murciégalo

Si uno quiere ir avanzando en este valle de lágrimas, ha de saber reconocer sus errores. Entono mi  “mea culpa” en el caso de Rodrigo, del  que, al principio de temporada, pensé que no valía ni para esconderse. Marcelino me quitó, afortunadamente, la razón y las razones.

Rectificar es de sabios, dicen, y lo hago.  La cabezonería de Marcelino tenía un sentido oculto para mí y me ha dado con la realidad en los hocicos. Yo creía que Rodrigo iba directo al banquillo con la llegada de Guedes y que era poco menos que incompatible con el “tragabolas” Zaza en la línea de ataque chotera. Ahora no solo los veo complementarios sino que me pare4ce un excelente recambio en el puesto de “9” para cuando el italiano baje la espectacular racha goleadora que lo alumbra.

Marcelino: él solito(o con ayuda de otros como diría un fiscal) está revalorizando una plantilla y un club. Habrá rachas buenas y malas, es impepinable, pero ha injertado el virus del trabajo, del sudor, del compromiso y de la victoria a una plantilla hasta ahora errante y devaluada. Parece que pasaron las vacas famélicas y nos viene una temporada de bóvidos sanos, gordos y lustrosos. Disfrutemos.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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