El viejo profesor Valencia

5 MUJERES PARA LA HISTORIA

A Gabriela Mistral third grader practices math problems at the Gabriela Mistral school in Ocotes Alto, Honduras, June 16, 2015. Gabriela Mistral is the site of a new two-room classroom being built by U.S. Air Force Airmen from the 823rd Expeditionary RED HORSE Squadron, out of Hurlburt Field, Fla., and U.S. Marines from the 271st Marine Wing Support Squadron, 2nd Marine Air Wing, based out of Marine Corps Air Station Cherry Point, N.C., as part of the New Horizons Honduras 2015 training exercise going on throughout the Trujillo and Tocoa, Honduras regions. New Horizons was launched in the 1980s and is an annual joint humanitarian assistance exercise that U.S. Southern Command conducts with a partner nation in Central America, South America or the Caribbean. The exercise improves joint training readiness of U.S. and partner nation civil engineers, medical professionals and support personnel through humanitarian assistance activities. (U.S. Air Force photo by Capt. David J. Murphy/Released)

EL VIEJO PROFESOR

Hoy recordamos a mujeres que dejaron su marca en la historia de la literatura. Por distintos motivos: desafiar el poder establecido, inventar nuevos géneros, ampliar los límites del lenguaje o ser pioneras en logros que tradicionalmente se reservaban a los hombres.

Aquí van cinco elegidas (¡y claro que podrían citarse muchas otras más…!):
1. Amandine Aurore Lucile Dupin, baronesa Dudevant… o George Sand, su seudónimo (1804-1876)

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George Sand fue una escritora francesa. No satisfecha con ser culta y divorciada (dos novedades para la época), Aurore Dupin comenzó a vestir con ropa masculina para circular con toda libertad por todos los círculos sociales de París. Amante de Alfred de Musset y Federico Chopin, escribió, entre otras, las novelas Indiana (1832), Lelia (1833), El compañero de Francia (1840) yLos maestros soñadores (1853).
Pero tal vez pueda decirse que su lucidez como pensadora ya queda acreditada en estas frases:
“La inteligencia busca, pero quien encuentra es el corazón” .
“Lo verdadero es siempre sencillo, pero solemos llegar a ello por el camino más complicado”.
“He leído en alguna parte que para amarse hay que tener principios semejantes, con gustos opuestos”.

2. Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695)


Nació en México bajo el nombre Juana de Asbaje y Ramírez, pero se hizo más conocida por su nombre religioso. Precoz en su habilidad para leer y escribir, y ávida de conocimientos, de muy joven ingresó a la corte del virrey para ser dama de compañía de Leonor de Carreto, su esposa, y luego se introdujo en la Orden de las Jerónimas. Eran épocas en que no era posible para una mujer acceder a los claustros académicos de otra forma.
Escribió obras religiosas y profanas; las primeras, bajo la forma de coplas y villancicos; las segundas, bajo la forma de sonetos y redondillas. Y también escribió cartas; la más memorable, aquella encendida autodefensa de su tarea intelectual dirigida al obispo Manuel de Santa Cruz, escondido bajo el seudónimo de Sor Filotea, en el escrito que se dio en llamar Respuesta a Sor Filotea de la Cruz (aquí, de regalo). Murió tempranamente en una epidemia.

3. Mary Wollstonecraft Shelley (1797-1891)


Pionera en el género del terror con su temprana obra Frankenstein o el moderno Prometeo , Mary Shelley fue también capaz de instaurarse como escritora profesional e independiente en la Inglaterra del siglo XVIII. Se la considera una de las precursoras de la filosofía feminista.

4. Gabriela Mistral (1889-1957)


En 1945, Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayaga, más conocida como Gabriela Mistral, se convirtió en el primer escritor latinoamericano en recibir el premio Nobel (y en la quinta mujer en el mundo).
Además de poeta y destacada pedagoga, fue cónsul de su país, Chile, en varias ciudades del mundo.

5. Alejandra Pizarnik (1936-1972)


Notable poeta argentina, que se suicidó tempranamente, a los 36 años. Vivió muchos años en París y se relacionó con muchos escritores y escritoras de su época. Se le puede reconocer el mérito de ampliar, con su trabajo poético, los límites del lenguaje convencional. Como ejemplo, dos botones:los poemas 11 y 13 del libro Árbol de Diana:

11
ahora
en esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

13
explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

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La tarea del educador moderno no es talar selvas, sino regar desiertos. (C.S. Lewis)

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