COLABORACIONES Educacion Valencia

LA GENTE MALA NO ES FELIZ

Mía Teresa

Me ha costado mucho admitir que hay gente mala.

Siempre he intentado encontrar una explicación, una excusa, un motivo, un porqué… Pero no, con todo el dolor de mi corazón he de admitir que “haberlos haylos”.

Y hoy he llegado a la conclusión de que la gente mala no es feliz. Es como que tienen que alimentarse del dolor que provocan a los demás. Nunca tienen suficiente. Pueden ir a la cabeza de la carrera pero, al volver la mirada, tienen que ver al resto de los corredores arrastrándose en el lodo para poder disfrutar de sus triunfos.

¿Y qué podemos hacer nosotros como educadores para evitar que algunos de nuestros alumnos acaben pensando así?

Desde mi humilde opinión, creo que debemos focalizar nuestro empeño en la FELICIDAD.

Transmitirles que quizás lo más importante no vaya a ser que lleguen primero si, para ello, van a tener que dejar mucho o a muchos en el camino. Convencerlos de que quizás vayan a ser mucho más felices levantando al que ha caído, dando la mano al que se la está pidiendo, sonriendo al que se ha rendido, alegrándose por el que sigue esforzándose… En definitiva, llegar a la meta valorando más la canción alegre del bombeo de sus corazones que el puesto que hayan conseguido.

Porque la vida es un CAMINO, no una CARRERA.

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Buenos días


El secreto de la educación reside en respetar al pupilo. (Ralph Waldo Emerson)

ES NOTICIA… Segunda estrella para Francia

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Ganó Francia, probablemente el fútbol que se avecina. Y si el futuro ya está aquí, trae a Mbappé a toda pastilla, como sucedió hace sesenta años con Pelé. Él le dio valor a centrocampistas de altos hornos como Kanté y Pogba. Y a centrales que valen como laterales (Pavard y Lucas) para borrar fronteras y complejos. Y a centrales de mucha fibra y buen pie como Varane y Umtiti. Y a un fabuloso Griezmann, reorientado a jugador total. Habrá que acostumbrarse, que no es lo mismo que enamorarse. Una selección de más de 1.000 millones de euros metida en cintura por Deschamps, capaz de quitarle los defectos colectivos a costa de ensombrecer las virtudes individuales. Pero una selección campeona, al fin y al cabo, que quedará para la historia. Un equipo en mate que sucede al brillo de España y Alemania y un jugador, Mbappé, que aspira a la posteridad.

as.com

RÓTULOS CARDONA

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